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Mi primera penetración

Yo siempre fui activo, hasta que me decidí que soy pasiva, así que sólo una vez me penetró una travesti, costó, era virgen, pero entró y no porque fuera muy grande, pero una vez adentro fue la gloria. La historia fue así: la conocí por una linea de telefono, franeleamos bastante por telefono, pajas por teléfono hasta que nos encontramos, apenas estuvimos en la habitación empezamos a besarnos, ella empezó con unos besos de lengua bellísimos, la primera vez que besaba a una travesti, obvio que le respondí con lengua a full, lo cuento, lo escribo y ya estoy excitada, luego de un rato así, darla vuelta y apoyarla y que ella me apoye, va al baño y se cambia, bombacha, corpiño y baby doll, casi le pido de intercambiar ropa, pero bueno, ella era la mujer, seguimos besándonos, cama, le corro la bombacha y ahí estaba su maravilla, no muy larga pero gruesa, le pongo un forro y le digo que me enseñe a chupar, que no sabía, me mira, sonríe y me dice abrí la boca y me la ofrece, aprendí al toque, me la devoré, le saco la bombacha, me pongo forro, se lubrica y le entro, despacio, gemiditos divinos y entró a hacerle el amor, una vez adentro me apreta el pene con su cola que parecía una mano de como me lo apretaba, le digo que estaba riquisimo lo que me hacía, me mira y sonríe y me pregunta si me gusta y le digo que sí, a todo esto, mientras la penetraba, le agarro su dotación masculina y la masturbo y se empiez aa quejar y le digo si le dolía y me dice que sí, le pregunto si quiere que se la saque y me dice que sí, yo no obligo ni fuerzo a nadie así que se la saqué y nos quedamos acostados un rato, la miro y le digo “me cojés” y me dice “seguro” le digo “sí” y me dice la palabra más maravillosa que he escuchado “sentate” al toque le pongo forro, se la lubrico, me lubrico y me siento, dolía bastante y no entraba y yo ya me había metido cosas, desodorante, el más maravilloso que me penetré hasta ahora fue el impulse, me sentí plena como mujer, totalmente llena, con el desodorante ese, lo recomiendo, también me había metido velas, lápices, consoladores, pepinos, zanahorias, algunas mujeres me habían cojido con aparatos de cintura, etc, pero lo que más deseaba, un pito real, y este que no entraba, me dice Alejandra, así se llamaba, “dejá, no sigas” le digo “no, quiero que me entres, esperá” me pongo más gel en la cola, un poco por adentro del ano y le pongo en su dotación masculina y me vuelvo a sentar, me voy moviendo hasta que se me abre y siento como me entra, centímetro a centímetro, cuando entra todo le digo, “me desvirgaste” y ahí como una tonta me pongo a llorar, de felicidad, me quedo ahí sentada para que ella me penetre pero no se mueve, entonces empiezo a moverme yo y me dice “pará, sacatela, cambiemos de posición” me la saco y me acuesto boca arriba para recibirla, mi posición preferida pues es ultra pasiva y me dice “no, en cuatro ponete, te va a entrar mejor” le hago caso y entró totalmente y sin esfuerzo y me entro a masturbar, no me bombea, así que yo medio me muevo y de golpe empuja y siento su bolas en la puerta de mi cola, como queriendo entrarme, acabé un chorro de semen impresionante, mucho no le gustó porque quería que le acabe en los pechos, me la saca, se acuesta y empieza a masturbarse y acaba un chorro que le llega casi a las tetas, a todo esto yo la miraba, voy al baño, me lavo la cola y me doy cuenta que estaba sucia, me dio una verguenza que no se dan una idea, pero bueno, ya estaba, vuelvo a la cama y empiezo a masturbarme metiéndome los dedos en la cola, le digo que me penetre y me dice que no y me dice que me ve masturbarme, pero dejo de hacerlo porque quería tenerla adentro mio, quería su piel, su carne dentro mio, pero no quiso, nos quedamos en la cama un rato besándonos y tocándonos y nos fuimos y no volví a verla. Por eso que fue una pentración maso, digo que sigo siendo virgen, al margen que ya pasó tanto tiempo… Historia real
Espero comentarios
Besos a tod@s

me convertí en su traviesa

Hola amigos, la historia que les voy a contar me paso a comienzos de año, mi nombre es Cesar, soy un chico de 20 años que piensa que el destino se equivocó conmigo, y es que mi cuerpo fácilmente se confunde con una nena de televisión, mis piernas contorneadas y mu hermoso culo redondo y bien paradito, asi como mi pequeña cintura ha hecho que mas de una vez algún tipo me haya metido la mano en la calle, o sentir un buen pedazo de verga en el bus completamente lleno.

en el mes de febrero, mi familia salio de viaje, yo me quede solo en casa, aprovechando esta soledad, me vestía con la ropa de mi hermana y andaba por toda la casa me encantaba usar sus medias y encajes, sus pequeños hilos dentales y sus micro faldas, haciendo ver mis hermosas nalgas, estaba decidido a salir como una linda travestí. Así que un día me compre unos senos falsos, de esos que se usan como sostén, me depile todo el cuerpo dejando mi piel suave y sin bellos me pegue un delicioso baño con perfumes de flores, y me puse el vestido mas puton de mi hermanita, con unos tacos altos, hacia que mi cola se vea aun mas parada y firme, a eso de las dos de la madrugada, salí de casa rumbo a una conocida discoteca gay en el centro de miraflores, en Lima Perú.

Era mi sueño hecho realidad, me sentía divina en la disco, una reina, empece a bailar sola al compás de la música, el contornear de mis caderas hizo que un lindo chico, de unos 25 años, que estaba en la barra, se acercara a mi y se ponga a bailar pegado a mi espalda, yo aproveche para frotar mi cola en su verga, notando inmediatamente que se encontraba dura y bien erecta.

Al terminar la canción me invitó un trago y empezamos a charlar, todo el tiempo note que tenía otras intensiones, me acariciaba los hombros, se acercaba a mis oídos para decirme una y otra cosa, sintiendo su nariz entre mis oídos y mi cuello, me excitaba muchísimo esta situación, un par de horas después, sucedió lo inevitable, me preguntó si quería ir a un lugar mas intimo a seguir divirtiéndonos, al principio me negué, pero el me supo convencer, me tomo de la cintura y me apretó contra su bulto, dándome un delicioso beso con lengua, para luego besar mi cuello y meter su lengua en mi oído, estaba totalmente excitada, mi ano latía de placer, sentí desfallecer, le dije si vamos de inmediato.

Nos fuimos a su departamento, coincidentemente quedaba a dos calles de mi casa, a penas entramos, me cargo y me llevo a la cama, me tiro en ella y se acostó encima mio, parecía una fiera indomable, como un preso que no había visto a una chica en años, me beso con pasión y lujuria, babeaba locamente mi cuello, me saco la blusa y empezó a lamer mi cuerpo, luego se levanto, se bajo el pantalón y me dijo, chupamela rico mamacita, saco su verga, era enorme, carnosa y muy cabezona, de unos 22 cms. y media curvada hacia arriba, que deliciosa era, rápidamente me la metí en la boca, no era la primera vez que me metía una verga en mi boca, pero esta la chupe con avidez y con lujuria, chupaba su glande, lo lamia, me la metía la mitad de ella, luego trataba de metermela toda, la chupaba primero lentamente y luego rápido, con suavidad y luego con fuerza, la llenaba de saliva y luego la secaba toda con mi lengua, el estaba tan alocado con la manera de chupársela que empezó a hacerme en amor en la boca, como si mis labios fueran una vagina, me sujetaba de mi largo cabello metía con fuerza su verga en mi boca, chupa perrita chupa me decía, veía de lado un espejo y me excitaba ver como me follaba por la boca, cada vez mas y mas rápido, hasta sentir de repente un fuerte chorro que casi me atora, era su espesa leche que inundo mi boca, su semen caliente entro por mi garganta, me lleno la boca y hasta el rostro, estaba extasiada del gusto, pensé que había acabado todo pero no!, el seguía erecto, su verga estaba mas carnosa y sus venas querían reventar, su cabeza húmeda y grande estaba mas deliciosa aun, ni loca ni perezosa me di media vuelta y me puse en cuatro, le dije sonriendo, toda mi cola es tuya papi, haz lo que quieras con ella, el rápidamente metió su lengua en mi cola y la chupo como loco, sentía que toda su cara entraba entre mis nalgas, me mojo por completo el ano, luego se lleno de lubricante la verga, y me dijo, te la voy a meter con cuidado para no maltratar tu delicioso ano muñeca, me abrió totalmente las piernas y sentí su cabeza en la entrada de mi ano… hummm que delicia… metió despacito y con mucho cuidado su enorme cabeza de verga, ooohhh que delicia, mi colita puso una pequeña resistencia pero luego, senti como entro solo la cabecita, haciéndome gemir de placer… se me salieron las lagrimas del dolor, pero estaba hecha toda una loca, pidiéndole que me la metiera toda, poco a poco fue acercando su pelvis a mi cola, enterrando con sumo cuidado su verga dentro de mi, hasta que llego hasta el fondo, sentí sus testículos en mis nalgas, luego despacio empezó a retirarlo, lo saco todo y me dijo, te gusta, lo que le respondí, si papi, métemela toda de nuevo, y así lo hizo, la metió una vez mas hasta el fondo y la saco unos segundos después, ese mete y saca me volvía loca!!!, métemela mi amor, mi cachero, mi perro, hazme sentir tuya, tu perra, tu puta mi amor!!!, empezó a meter y a sacar con mas y mas fuerza, cada arremetida me enterraba su gruesa verga en mi ano que había cedido a su miembro, mientras me la metía y me la sacaba empezó a darme de nalgadas con sus firmes manos, dejándome el culito rojo, con las marcas de su mano, me apretaba fuerte la cintura y me llevaba hacia él, como queriendo meter hasta sus testículos, metía y sacaba su verga con locura de mi dilatado ano, se movía de todas las formas, de adelante hacia atras, luego ede izquierda a derecha, cada arremetida me causaba alaridos de placer, hasta que sentí su caliente semen inundar mi interior, chorros y chorros de placer, de leche espesa dentro de mi ser, como si quisiera preñarme, sus gemidos me alocaban, estaba loco de placer, y no paraba de follarme, no se le moría nunca era dura verga, siguió metiendo y sacando, pensé que nunca acabaría, que locura!!, seguia follándome como si nada, su semen espeso y caliente me chorreaba entre las piernas, yo aprovechaba de tomarlo con la mano y llevármelo a la boca, no estaba dispuesta de desperdiciar tan rica leche, luego me cambio de pose, me sentó en una mesa, puso mi cola en el borde de ella, me separo las piernas y colocó su verga en la entrada de mi anito, de un empujón me la metió toda, me empezó a follar con dureza y muy rápido, mientras me besaba con locura y chupaba mi oreja y besaba mi cuello, yo aproveche para tocar mi verguita, que era pequeña y delgada en comparación de la suya, el me decía, si perrita, tu también vente, y metía duramente su verga en mi colita reventada, me dio duro y parejo hasta que me dijo que se venia, una vez mas sentí su leche caliente dentro mio, lo que hizo que yo también me corriera, me lleno de leche una vez mas la cola, luego la saco y me miro toda cansada, tomo mi leche que había caído en mi estomago y me la hizo tomar, fue delicioso…

Me quede a dormir un rato, luego me levante y le pedí prestado ropa de hombre, ya que era de mañana y no podía salir vestida de mujer y llegar a mi casa, me presto unos jeans, una camisa y zapatillas, le prometí devolvérselo, y así lo hice, una semana después estaba en su casa lista para recibir su deliciosa verga en mi cola… desde ese día me convertí en su putita, o como el dice, en su traviesa

debuté como travestí

Hola a todos los lectores, mi historia como travestí empezó hace un par de años atrás, conseguí un trabajo en un lugar conocido porque en las noches se reunían los travestís a buscar clientes al paso, en varias oportunidades me había tenido que quedar hasta las once o doce de la noche trabajando, e irremediablemente al salir hacia mi casa tenia que toparme con varios de estas chicas de la calle, al principio las miraba con rechazo y desdén , pero con el pasar del tiempo le encontré curiosidad, incluso, en varias oportunidades me he quedado excitado al ver a varias travestís lindas y de buen cuerpo, saludándome al pasar y riéndose por su atrevimiento, con el tiempo terminé saludando y piropeando a algunas de ellas.

Un día al salir del trabajo, me encuentro con Valeska, una linda travestí, alta, voluptuosa y bien formada, de unos 24 años, me saludo cortesmente y decidí quedarme a charlar con ella, hablamos un largo rato tonterías hasta que me pregunto: te he visto vernos con mucha curiosidad, quieres tener sexo con una de nosotras, o tal vez quieras ser una de nosotras, me quede helado con la pregunta, como que si hubiera descubierto una parte de mi que tenia negada, solo atine a decirle, quisiera ser como tú, no se porque lo dije, me asusté al descubrirme, ella se dió cuenta de mi reacción y me dijo, vamos, acompáñame, me agarro de la mano y yo la seguí sin poner objeción, fuimos a su departamento, entramos hasta su habitación, y me dijo, tengo una ropa que te puede quedar, pero primero tenemos que convertirte en nena, me llevo al baño, me desnudo por completo y me hecho en todo mi cuerpo una crema depilatoria, estuvo media hora sacandome todo el pelo de mi cuerpo, cuando termino me acerco al espejo, quede sorprendido al verme totalmente lampiño, me dijo, que lindo cuerpo tienes, y si, yo me di cuenta que tenia una linda cola y unas maravillosas piernas, luego me entrego un concheto, unas medias negras, un calzoncito negro, tipo hilo dental, un sostén que tenia unos senos plásticos talla grande, y un vestido rojo muy alto que se pegaba a mi cuerpo, me sentó en una silla y me puso una linda peluca pelirroja y me maquillo el rostro, cuando termino me mire en el espejo, era una chica preciosa!!!, conversamos u rato y me dijo, quieres salir a la calle a pasear? si le dije de inmediato, ella me respondió, ojo que si decides salir, puede ser que se acerque un tipo y te pida sexo, yo afirmé con la cabeza, estaba decidido a salir a la calle, a que me vean toda una mujer, y así fué, caminamos por las calles en la oscuridad de la noche, cientos de autos pasaban y las luces me ponían nerviosa y excitada, algunos transeúntes se quedaban mirándome, algunos me silbaban y me decían lo linda que estaba, y lo deseoso que estaban de hacerme el amor, hasta un tipo medio borracho se acercó a mi y me metió su gruesa y grande mano en mi cola, Valeska me miraba y se reía, me decía que tendría que tener cuidado y no dejarme manosear fácilmente, porque podría tener problemas, llevamos hasta un parque, en donde había una veintena de travestis, allí fue donde la perdí, estaba un asustado porque ella tenia todos mis documentos y las llaves de mi departamento, decidí volver a su departamento sola, caminé por las calles de regreso a su casa con ese temor y excitación de hacer algo prohibido, mi corazón palpitaba fuerte, me sentía poseída por mi cuerpo, por el rol que estaba desempeñando, no era en ese momento un hombre, era un travestí, una nena que llamaba la atención de la gente, llegue a su piso y ella no estaba, esperando que llegara llego un vecino suyo, un tipo de unos 50 años, grande y fornido, se quedo mirándome con su cara de pervertido, yo estaba en mi climax máximo, me excitaba ver como me deseaba, se acerco a mi y me dijo… que rica eres, y me apretó fuerte la cola, yo me quede asustada y no atine a decirle nada, me quede inmóvil, el tipo aprovecho para seguir tocándome toda, en eso tomo de mi mano y me metió a su departamento, me llevo hasta su habitación, y me sentó en su cama, se sentó al lado mio y me empezó acariciar mis hombros y besar el cuello diciéndome lo rica que estaba, yo estaba en una nube, asustado y excitado, en eso se levantó y se quitó el pantalón y el calzoncillo, dejándome ver una gran verga gruesa y cabezona, apuntando al cielo!!! me tomo el rostro y me dijo, no temas, yo te lo voy a hacer muy rico y con delicadeza, me dio un beso en los labios y acerco su verga a mi boca, inmediatamente abrí la boca y deje que su enorme polla entre todo lo que pueda, se la chupe con avidez y con mucho gusto, nunca había probado una verga, pero me imagine ser una putita de las películas pornos que siempre veía, lamia y chupaba la verga con gusto, como si fuera un helado de carne, jugaba con mi lengua en su cabeza, mordía suavemente el cuellos de esa rica y deliciosa verga, la tragaba todo lo que podía, chupaba lentamente y luego con fuerza, el tipo estaba extasiado, pensó que era una hábil y experimentada mamadora, seguí chupando la verga cada vez más y mas rápido, hasta sentir su semen en mi garganta, chorros y chorros de su espesa leche en mi boca, una sabor delicioso, la tome con mucho agrado sin desperdiciar una sola gota de ella, sorpresa mía fue al darme cuenta que este viejo seguía erecto!!! y con su verga cada vez mas dura!!, el me volteo boca a abajo, levanto mi vestido y me quito el concheto y el calzoncito, levanto mi cintura y puso al aire mi redonda y carnosa cola, metió su boca en mi anito chupando con avidez y maestría, me mojo todo el ano para luego meter su dedo en el, tratando de dilatarlo y llenándolo de saliva, en eso, siento que pone su cabeza gruesa y dura en la entrada de mi ano que estaba sediento y ansioso de verga, de una sola metida enterró sus 20 cms. de pura carne y nervio, un dolor insoportable recorrió todo mi cuerpo, me sentí desfallecer del dolor, pero el cogió mis nalgas con fuerza y las separo, tratando de disminuir este dolor, se quedo quieto unos segundos para luego empezar a bombearme, primero lentamente y luego cada vez mas fuerte, sentía como esa enorme verga entraba y salia de mi ano, su enorme peso encima mio me llenaba de placer, esa pija enorme rompiéndome toda, haciéndome suya, volviéndome una perra en celo, me volvía loca sintiendo poseerme, la respiración del viejo en mi cuello, su baba en mi oreja, su lengua recorrer mi mejilla, mi oído y mi cuello, sus palabras de excitación me hacían volver una loca deseosa de su sexo, eres mi putita rica, eres mi perrita en celo, gime, gime como puta me decía, y yo extasiada y obediente le reclamaba cada vez mas, dame duro papi, métemela toda, revientame la cola mi amor! , me dio una cogida maravillosa, empezó a moverse cada vez mas y mas rápido, hasta que senti toda su leche dentro mio, me eyaculo hasta las entrañas, que forma de eyacular, no paraba nunca su arremetidas hacia mi, como queriendo meter hasta los testículos hizo que se me salga el semen de placer, nos quedamos un largo rato tendidos en la cama, hasta que me di cuenta que amanecía, donde me levante y le dije que me habia encantado ser su mujer, y que de hecho iba a volver.

360º en mi vida

360º EN MI VIDA

PROLOGO

En la década de los 60 del siglo pasado, la medicina dio un paso adelante, que cambio la esperanzas de vida de muchas personas. Desde que un cirujano cardiólogo de Sudáfrica, efectuó el primer trasplante de corazón, en el mundo se han efectuado trasplantes de todo tipo de órganos, Corazón,  Riñones, Hígado, Pulmones, Corneas, Medula Ósea, Cara, Útero, extremidades, etc. Hoy día se habla de que un medico Neurólogo dice que en 10 años se podrá hacer un trasplante de CABEZA, se llegara a tal logro? Que pasara con la persona receptora?.

Esta es una historia de fantasía, pero pensemos si fuese realidad, la ubicaremos en la última década de este siglo, 2097. Insisto es una FANTASIA.

********

Alfredo, joven de 25 años, trabajador, atlético, practica varios deportes, bien parecido, 1,70 de estatura, ojos castaños, pelo negro. Tiene una pandilla de amigos con los que sale los fines de semana, tontea con una chica pero no se decide a dar el paso de comprometerse, acude con sus amigos a discotecas y conciertos en temporadas de verano, sean donde sean le gusta la música de todo tipo, no bebe ni fuma, las nuevas generaciones el vicio de fumar lo han erradicado, y las tabacaleras han visto caer sus ventas. En su pandilla el es el líder, todos le siguen y es el que marca las pautas de las actividades. Es un muchacho dado a servir a la sociedad, se hizo donante de órganos, tan pronto llego a la mayoría de edad, era consciente de que su cuerpo podría salvar vidas.

Alfredo es un muchacho que trae locas a mas de una chica, y alguna vez se ha llevado a la cama a mas de una, todas las chicas de su pandilla quieren estar con él.

Con motivo de un concierto en una ciudad lejos de su residencia habitual, se desplaza para disfrutar de su conjunto favorito, con el van varios amigos del grupo. Son tres días en los que la diversión invade las calles de la ciudad, una población que durante dicho festival se multiplica por 3, hoteles a tope, los campings abarrotados para encontrar una cama te las ves y las deseas, mucho se deciden  por mochila saco de dormir y tumbarse en la playa, para descansar un poco el cuerpo.

El festival concluye, los asistentes regresan a sus casas, en coche, moto, tren, Alfredo, regresa a su ciudad en automóvil con un grupo de amigos recién conocidos en el concierto, el viaje es largo tiene que atravesar casi todo el país. El cansancio hace mella en su cuerpo y se queda dormido.

En otro lugar del país,  María, de 15 años le comunica a sus padres que desde hace varios días sufre fuertes dolores de cabeza, y por muchos analgésicos que tome no le pasa, decide ir al médico, le hace un chequeo completo, y no le encuentra nada, pero ella sigue con los dolores de cabeza, y así a base de analgésicos pasa el tiempo.

María es una joven, agraciada, ojos verdes, figura juvenil como corresponde a una chica de 15 años, que recién comienza a tontear con chicos de su instituto, pelo castaño y su físico a un no llego a su madurez está en pleno desarrollo,  tiene su grupo de amigas, con las que sale a fiestas juveniles y discotecas para la juventud, su padres gente acomodada, el ingeniero y su madre se dedica a obras sociales, es su única hija.

Un día, en la discoteca, María, cae desmallada, todo el mundo cree que ha bebido algo, se recupera pronto pero dice que le duele mucho la cabeza. Al llegar a casa no le dice nada a sus padres se toma un par de analgésicos y se acuesta.

Al día siguiente su madre al despertarla se alarma ya que su hija no responde a sus llamadas, esta inconsciente llama a una ambulancia y la ingresan en un clínica.

Tras reconocimiento, los médicos dictaminan que está en coma, le hacen un TAC y el resultado es que tiene un tumor en el cerebro, su evolución no se sabe. Queda ingresada con el tratamiento oportuno y a la espera de él diagnostico de especialistas. Los especialistas tras el estudio, diagnostican un tumor maligno, trataran de frenar su desarrollo y en el caso de conseguirlo operar como último recurso, no saben qué resultado tendrán, hoy día existen muchos fármacos invasivos que eliminan este tipo de tumores pero en el cerebro los resultados son desconocidos, es sometida a radioterapia y permanece en coma.

Alfredo se despierta, han pasado 30 días desde el festival al que acudió. No sabe donde esta se encuentra extraño. La habitación en la que esta no es la suya, pregunta.

–          ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado?

Un señor con bata blanca, se le acerca y le dice:

–          Alfredo, el coche en que viajabas ha tenido un accidente, tu eres el único superviviente, están en el mejor hospital de la nación. Te hemos sometido a varias intervenciones con el fin de salvarte la vida, pero no te preocupes, harás una vida casi normal.

–          ¿Qué quiere decir casi normal?

–          Bueno el accidente te destrozo las piernas, no las hemos podido salvar ya que te las secciono a la altura de la pelvis, por lo que también has perdido tu masculinidad, además tienes varias heridas en la cara, pero eso es lo de menos.

–          ¿Cómo dice? Que no tengo piernas, que he quedado como un eunuco, estoy condenado a vivir en una silla de ruedas, eso no es verdad quiero salir de aquí no me puede pasar esto a mí.

Desesperado se pone a llorar, una enfermera le limpia sus lagrimas rechaza su ayuda, pide estar solo, no quiere ver a nadie.

Durante varios días algunos de sus amigos y amigas le visitan con la intención de darle ánimos, el los rechaza, no quiere ver a nadie. La chica por la que el estaba interesado y no se atrevía a decírselo lo visita.

–          Alfredo, soy yo Susana, te acuerdas, quiero ayudarte, se que te gustaba, pero no te atrevías a decírmelo, tu también me gustas, y quiero permanecer a tu lado, quiero ser el bastón en el que te apoyes. Por favor acéptame.

–          Susana, si me gustas y fui un tonto en no decírtelo, pero ahora no puedo aceptar tu ofrecimiento, te haría una desgraciada, me hubiese gustado formar una familia contigo, pero ahora ya no puedo. Soy una masa de carne que no sirve para nada, de pequeño en el colegio nos enseñaban de que el cuerpo humano se divide en tres partes, Cabeza, Tronco y extremidades, ahora solo tengo 2, cabeza y tronco, y este está incompleto, no podría hacerte feliz. Agradezco tu ofrecimiento, pero es mejor que te alejes de mi, si permaneces a mi lado, me harás sufrir mas y tu también sufrirás. Olvídame, busca otro muchacho que te haga feliz, si el destino me deparado esto lo acepto no se por cuánto tiempo tal vez me dedique a dar conferencias y a estudiar todas aquellas carreras que en su momento rechace, pero no quiero ser cruel contigo, márchate y olvídate de mí.

Susana, salió de la habitación llorando, realmente estaba enamorada de Alfredo, se echaba la culpa de no haberle dicho antes que le quería, tal vez si lo hubiese dicho el no hubiese ido a aquel festival y no hubiese tenido el accidente.

Los días pasan, caen en una fuerte depresión, su estado de salud empeora, lo que le lleva que para tranquilizarlo le produzcan un coma inducido con el fin de relajarlo. Durante varios días permanece en ese estado, Cuando quieren despertarlo, no responde al tratamiento, se estudia su caso y diagnostican que el coma inducido ha fallado y se ha convertido en un coma irreversible. No tiene familia a quien comunicar lo sucedido, se busca en base de datos y salta de que es donante de órganos, y que al inscribirse solicitaba que en caso de que por cualquier causa quedase en estado vegetativo, autorizaba le practicasen una muerte digna y que todos sus órganos se utilizasen en trasplantes.

María, seguía postrada en la cama en coma, el tratamiento no mostraba mejoría todo lo contrario, el tumor se extendía y los médicos le habían dicho a sus padres que a ese ritmo le quedarían como mucho 6 meses de vida, la única esperanza era una intervención para extraerle el tumor, operación de alto riesgo, ya que podría quedar dañado el cerebro permanentemente lo que supondría quedar como un vegetal, en ellos estaba la decisión. No obstante desde hacía un año el Suecia se había experimentado una nueva técnica que era un trasplante, se había probado con animales y los resultados habían sido satisfactorios, los receptores habían recuperado toda su movilidad y su comportamiento era al 99% normal para su especie, pero eso sería como último recurso, no obstante había que buscar un donante, que hubiese fallecido en un espacio de tiempo no más largo de 24 horas y que superase las pruebas de compatibilidad. Si sus padres daban la autorización, buscarían un donante dispuesto a tal intervención, mantendrían en secreto el nombre del donante y el nombre del receptor. A todos los efectos, tanto a los familiares del receptor, como a posibles familiares del donante.

Tras pensarlo, durante varios días, los padres de María aceptaron esa propuesta, se buscaría un donante idóneo para el trasplante.

La búsqueda de donante comienza, y a pocos kilómetros se encuentra un donante idóneo, los papeleos de tal operación se preparan, se comunica al Dr. SVENSON, de Suecia la posibilidad de hacer el trasplante, se le envía toda la documentación del receptor y del donante para su estudio. Acepta efectuar el trasplante y da como fecha para hacerlo, dentro de un mes. Todo ese proceso se mantiene en el más absoluto secreto, el se desplazara con todo su equipo para efectuarlo y el costo del mismo será gratuito, no quiere que lo tachen de negociante con la vida de una persona, siendo además la primera operación que se efectuaría en el mundo de este tipo.

Pasan los meses y se acerca la fecha designada para la intervención. El día señalado se reservan varios quirófanos, se efectuara un trasplante múltiple, Corazón, Riñones, Hígado y pulmones además del más importante. Se traslada a Alfredo al quirófano, las puertas se cierran, la duración de la operación es de 24 horas, 6 equipos médicos trabajan constantemente, tras las 24 horas, las puertas se abren los pacientes son trasladados a diversas unidades de cuidados intensivos, donde su postoperatorios serán monitorizados, es el turno de espera.

CONTINUARA.

Pleito ganado.

Tras cinco años estudiando derecho y alguno más tratando de ejercer en diversas empresas en las que hacía desde servir cafés hasta presentar alegaciones pasando por horas frente a la fotocopiadora, me veía a los 50 años ejerciendo como segundón en un bufete de tercera o acudiendo en nombre de algún gestor a reuniones de vecinos para levantar acta de las mismas.

Llegó un momento en el que estaba claramente insatisfecho con el ritmo que iba tomando mi vida. Ya se sabe que en ciertas profesiones, quien no tiene padrino no se bautiza, como se suele decir. Y este era mi caso. Necesitaba, pues, dar un cambio de timón en mi vida.

Dos meses después de tomar la decisión de lanzarme por mi cuenta, tenía un piso alquilado a modo de despacho en un buen barrio, aunque no muy caro, y había lanzado una campaña de buzoneo anunciando mi propio bufete especializado en derecho civil y de familia, o sea, divorcios, herencias y demás.

Tardé tiempo en tener los primeros clientes por lo que además de estos servicios me ofrecí a comunidades de vecinos para administarlas.

En los aproximadamente dos años que llevaba con mi despacho la verdad es que la clientela no abundaba, y por tanto mis honorarios tampoco me daban para lujos, aunque sí para llevar una vida mas o menos normal.

A nivel sentimental… un desastre. Despues de los tres años de noviazgo con una chica con la que comencé a salir el último año de la carrera, quitando algún rollo esporádico, poco más tenía que llevarme a la cama. ültimamente, además, la mayoría de los amigos estaban casados o viviendo en pareja y para salir sólo estábamos los dos solteros de la cuadrilla, Nacho y yo. Y aunque yo me conservo bien gracias a varios deportes que practico, Nacho no es precisamente un portento de la naturaleza y más bien ahuyenta a las chicas.

Una tarde, sobre las cinco, estaba en mi despacho ojeando unos datos de un pleito cuyo juicio se iba a celebrar unos días después cuando llamaron a la puerta.

Me acerqué a abrir y en la puerta pude ver una chica con buen aspecto. De unos 30 años y aproximadamente 1:75 de estaura, vestía con un pantalón negro, una camiseta con un poco de escote también negra y sobre ella, llevaba una americana abrochada y ajustada de color rojo, lo que permitía ver su silueta y a juego con los zapatos y el bolso que llevaba. Su pelo largo y negro quedaba enmarcado por unas enormes gafas de sol que llevaba a modo de diadema.

Se presentó preguntándome si era el bufete que estaba anunciado en una placa en la puerta del edificio y tras responderla afirmativamente la hice pasar a mi despacho, que estaba situado tras la recepción, en la cual hay una mesa de escritorio con un ordenador. No es que tenga secretaria o recepcionista, ya que no me lo puedo permitir, pero el tener un escritorio ahí da a entender que hay recepcionista, lo cual da algo más de empaque al bufete.

Pasamos a mi despacho y le indiqué que se sentara en la silla frente a mi escritorio. Cuando me estaba sentando en mi sillón vi como se despojaba de la chaqueta y me quedé un poco embobado viendo como su pecho, de un tamaño casi perfecto, se marcaba tras su camiseta.

– Pues usted dirá, señorita, qué le trae por aquí -dije amablemente.

Me explicó que se trataba de un caso de discriminación con una herencia. Tras la muerte de su padre, con el cual no tenía relación hacía unos años, sus dos hermanos se habían negado a darla la parte que le corresponde de la herencia, incluso cuando la mayor parte de la misma provenía de su madre, muerta años atrás, con la que tenía una buenísima relación hasta el momento de su muerte.

Después de esto, la relación con su padre se estropeó hasta quedar rota por completo y el padre había muerto sin testamento, según me contó, por lo que, por ley, le correspondía una parte, al menos un tercio de la legítima ya que no estaba expresamente desheredada.

Ahora, ella malvivía con un trabajo que le proporcionaba muy pocos ingresos. No me contó de que se trataba, pero sí que me dijo que el dinero de la herencia le hacía mucha falta, máxime cuando su familia, sobre todo por su madre, habían acumulado un buen número de propiedades y bastante capital.

De hecho me dijo que inicialmente me podría pagar muy poco dinero antes de la resolución del caso, pero una vez heredase podría recibir un tanto por ciento en compensación.

Mientras me contaba algunos detalles de cómo sus hermanos se habían negado a que ella tuviera su parte, viendo que el caso parecía a priori muy sencillo, me dedique a contemplar sus facciones. Tenía unos ojos almendrados de color miel, una fina nariz y unos labios que, sin ser gruesos, eran muy tentadores. Su tez era mas bien morena. El conjunto era armonioso y resultaba guapa.

– Entonces -me preguntó de pronto, sobresaltándome yo un poco ya que estaba más pendiente de sus facciones-, cree usted que se puede hacer algo?

– Bueno -contesté muy serenamente-, a priori parece que le corresponde parte de la herencia. Habría que ver toda la documentación para profundizar más, pero no parece demasiado complicado.

Inmediatamente del bolso que colgaba de su antebrazo sacó unos papeles y me los extendió para que los revisara. Los cogí y estuve hojeando. En uno de ellos vi algo que no me cuadraba.

– Perdone. Señora …? -hice una pausa para que me dijera su nombre.

– Mónica -me respondió-.

– Pues señora Mónica, aquí hay algo que me llama la atención. Me habla de usted misma o se trata de su pareja? Aqui veo los nombres de los hijos y son Marcos, Mateo y Damián. Supongo que uno de ellos es su pareja, verdad?

– No -dijo sonrojándose-. Yo soy, bueno, era Damián.

– Perdoneeee??? – dije completamente extrañado.

– Si. Hace pocos años cambié mi sexo -dijo con voz muy baja como para que nadie la oyera.

No es que fuera homófobo, ya que había conocido a algún gay y no lo había discriminado por ello, pero los travestis sí que me causaban cierta repulsión. Ella me lo debió notar en la cara y me preguntó si, a sabiendas de su condición, querría representarla.

La verdad es que el caso era fácil y el dinero a cobrar, que no parecía poco en comparación a lo que estaba acostumbrado, me vendría muy bien para equilibrar mis menguadas cuentas, así que hice de tripas corazón (en serio, me costó) y acepté llevar su caso. Ella esbozó una mueca como de sonrisa pero la deshizo al ver lo serio de mi rostro.

Muy asépticamente la pedí algunos papeles más y documentación suya para fotocopiarla y poder iniciar los trámites.

Me estuvo contando alguna cosa más y los motivos que llevaron a toda esta situación. Vi que en su documentación ya figuraba su nuevo nombre y una foto con su aspecto actual. No obstante, me dió un antiguo carnet donde figuraba su nombre de hombre aunque la foto tenía marcados rasgos femeninos.

Tras todo esto, me dió un teléfono de contacto para llamarle cuando supiera algo y se despidió de mi extendiendome su mano, la cual cogí pero de forma muy lánguida, como queriendo evitar el contacto.

Realmente me incomodaba la situación pero necesitaba llevar el caso, que era un ejemplo de libro de discriminación sexual, ya que su cambio de sexo fué el motivo por el cual el padre dejó de hablarle. De hecho, antes de ese cambio de sexo, Damián, que así se llamaba era quién, por sus estudios de Económicas, llevaba los negocios de la familia y era en parte el artífice de esos beneficios y a raiz de esto se vió fuera de casa sin nada y, según me contó casi entre lágrimas, tuvo que recurrir a préstamos para poder comer.

Me aflojé el nudo de la corbata y me recliné en el sillón a pensar sobre el caso y tratando de olvidar ciertos datos del (o de la) cliente. Me propuse a mí mismo tratarla como una mujer, independientemente de lo que yo pensara. Un cliente es un cliente, y los colegas de penal tienen que defender a asesinos a veces.

Pasada una semana me ví obligado a llamar a la clienta para aclarar un par de asuntos y ver cuando podríamos pasar por el juzgado.

– Señora Monica?

– Si, dígame, quién es? -dijo al otro lado del teléfono.

– Soy Alberto Moreno, el abogado que visitó hace unos días. Me recuerda?

– Ah! Sí! señor Moreno -dijo alegre, cosa que casi me molestó-, claro que le recuerdo. Tiene alguna noticia?

– Bueno, mas bien se trata de unas preguntas -dije sécamente- y concertar una fecha para acudir al juzgado.

Me respondió a las preguntas diciéndome que me llevaría más documentos e incluso cartas de su madre donde quedaba muy clara la voluntad de ésta de que su hijo (aún era su hijo) se quedase ciertas propiedades heredadas de su familia.

Como tenía que estudiar esos documentos, por si me fueran de utilidad, le dije que esperaríamos a fijar fecha para ir al juzgado. Me dijo que no había problema por su parte con las fechas ya que estaba sin trabajo y disponía de todo el día.

Al día siguiente, por la tarde, recibí una llamada suya al móvil preguntándome si podía ir a dejarme las cartas de las que habíamos hablado. Media hora mas tarde estaba llamando a la puerta de mi despacho.

Venía con un sobrio vestido azul marino cuya falda le quedaba justo por encima de las rodillas. Sobre el, una cazadora blanca, a juego con unos zapatos de tacón de no menos de 10 centímetros. Realmente para nada parecía un hombre y mas bien una atractiva mujer, ayudada, si cabe, por un perfume muy elegante.

La hice pasar a mi despacho y sentarse. Su falda se subió ligeramente dejándo a la vista dos piernas perfectamente torneadas, a las que sin querer, miré no sin cierto deseo.

– Joder, que es un tío -decía para mis adentros.

Estuve mirando las cartas y en efecto, el cariño que su madre tenía por él, cuando era un chico, era más que evidente y dejaba muy clara su voluntad de que ciertas propiedades fueran suyas en un futuro. Mónica me señaló un parrafo, para lo cual tuvo que inclinarse sobre la mesa y pude percibir el canal que formaban sus pechos. Mientras leía el párrafo en cuestión, yo me recriminaba a mi mismo por mirar a esa mujer, u hombre o lo que fuera.

Lo cierto es que en ese parrafo se podría apreciar una doble lectura ya que también hablaba de joyas de su madre (la abuela de mi clienta) y decía que serían para la que fuera su hija. Se podría entender que se refería a una nuera en caso de que Damián se casara, pero, igualmente, se podría entender que la madre sabía de las inclinaciones de su hijo y que éste un día sería ésta.

Mónica me confirmó que su madre, antes de morir, fué la que la animó a que se realizase como mujer si asi se sentía, pero no tenía documento o escrito que lo acreditase.

El caso pasaba a estar bastante claro, a menos a mi entender. Y con ello obtener el porcentaje de la parte que obtuviera mi clienta, que si era de un tercio de la herencia supondría para mi más dinero que el resto de casos del año juntos.

Evidentemente, era una clienta que valía la pena y hacía que la mirase con otros ojos y para mí mismo pensara que al fin y al cabo, Mónica no era un travesti sino una mujer. Posiblemente estaría operada y eso suavizaba mucho las cosas. Intocable, eso si, seguía pensando.

Tras charlar unos minutos mas y quedar para ir al juzgado dos días mas tarde, nos despedimos con un apretón de manos más efusivo que el primer día.

Cuando iba a salir me surgió una duda.

– Mónica! Un segundo, por favor, le puedo hacer una pregunta?

– Si. claro -dijo girándose hacia mi.

– Según me dijo, está bastante mal de dinero, pero cuando me ha visitado las ropas que lleva no parecen baratas. El juez se podría preguntar esto mismo.

– Ah, jajaja -dijo con una sonrisa que por un ligerísimo instante me pareció preciosa-, antes de transformarme en lo que soy, tenía mucho dinero, como usted sabe. Todo mi vestuario, aunque comprado a escondidas, es de esa época. Hoy me costaría comprarme el cinturón que llevo.

– Satisfecho con la respuesta? -dijo con una cara que no supe interpretar.

– Si, si, por supuesto. Con eso me vale. Buenas tardes.

Tras salir, sin moverme de donde estaba me puse a pensar. ¿Que me estaba pasando? Sí, era una buena clienta, pero era un tío. ¿Como me podía haber parecido bonita una sonrisa de un tío?

Decidí llamar a Nacho, mi amigo, y salir a tomar unas cervezas para volver a situarme en mi mundo.

Como una hora mas tarde pasó a recogerme y nos fuimos a una zona con varias cervecerías. Tras unas cuantas cervezas entramos en un pub y al fondo, tras la barra, estaba Mónica. Su aspecto no se parecía en nada al que llevaba cuando acudía a mi bufete. Tenía un escote que dejaba poco a la imaginación, pero caí en que iba con Nacho. Y ella podría verme allí. Para evitar preguntas, le dije que no me gustaba el ambiente y tras aguantar sus quejas por irnos de ese local con esa camarera que estaba tan buena nos fuimos para casa. Si Nacho supiera!!!

En la soledad de mi casa me hice una paja pensando en las tetas de Mónica. Estaba buena, de eso no había duda. Pero después vinieron los remordimientos: me había hecho una paja pensando en una clienta, que a lo peor tenía entre las piernas un polla.

El día indicado, estaba en la puerta de los juzgados mirando algunos mensajes en el móvil cuando me dieron un toquecito en el hombro por la espalda. Me giré inmediatamente.

– Hola! Ya estoy aqui, perdona por el retraso -dijo Mónica con una amplia sonrisa.

– No te preocupes. Acabo de llegar y además no es la hora aún -dije abriendo un poco los ojos sorprendido por el aspecto de Mónica.

Vestía con un traje de sastre que parecía hecho a medida. Se la ajustaba como un guante. El gris marengo de falda y chaqueta contrastaba con una blusa rosa pálido. Su bolso negro hacía juego con unos zapatos de salón con un tacón no demasiado alto, calculo que unos 8 centímetros.

Iba elegante, sin duda. De hecho en muchas ocasiones se sabe, por el vestir, quien es el abogado y quien el cliente. En este caso, la verdad, costaría distinguirlo.

Entramos en los juzgados y pude apreciar como las miradas de varios hombres se posaban en ella.

Como una hora estuvimos dentro hacíendo una serie de tramites para abrir un juicio para reclamar sus derechos.

Al salir la dije que la invitaba a un café para comentar algunos detalles y ella accedió gustosamente. Estuvimos hablando de todo un poco hasta que mis obligaciones me impedían seguir allí. Nos despedimos, esta vez con un par de besos y cada cual fue a su sitio.

Ya en mi despacho me vi en la obligación de reprenderme a mi mismo por haber pasado un rato muy agradable con un tío que se viste de mujer. Pero el reproche era mas por creerme en la obligación de hacerlo, ya que Mónica a estas alturas, para mí, era una mujer. No me acostaría con ella, claro, pero era una mujer, y bonita y elegante, eso había que reconocerlo. Seguro -pensé para tranquilizarme- que estaba operada.

Pasaron casi dos semanas sin noticias. Me llegó la notificación del juzgado y la llamé para ponerla al corriente. Una hora más tarde estaba en mi despacho para hablar del tema. Como yo tampoco tenía mucho que hacer, me distendí y hasta la hora de comer estuvimos charlando.

Como estaba a gusto con ella la dije que la invitaba al restaurante al que solía ir. Su vestimenta era mas informal que el resto de los días (unos vaqueros, una blusa beige, una cazadora negra y sus sempiternas gafas de sol) así que no desentonaría con el ambiente distendido de gente que iba a comer ahí a diario.

Antes de subir a mi despacho se despidió ya que se tenía que ir. Yo me quedé un poco contrariado ya que no tenía apenas trabajo para por la tarde. Sí, no es una mujer 100%, pero es de un trato muy agradable y es a veces bastante divertida. de hecho, varias veces en la tarde mi mente recordó el buen rato de la comida.

Con la excusa de preparar el juicio correctamente, varios días la llamé para que se pasara por mi bufete y tras hablar mínimamente de los preparativos del juicio la conversación se alargaba otras dos horas más.

Cuando se iba siempre me preguntaba qué me estaba pasando. Realmente me costaba ya ver en Mónica a un tío. Era una mujer, y muy agradable.

Pasó el tiempo -la justicia, tan lenta como de costumbre- y por fin llegó el día del juicio. Mónica acudió en el mismo traje que la primera vez que fuimos al juzgado. Un traje sastre gris marengo cuya falda de tubo con una cintura bastante alta que se la entallaba y la marcaba un culo precioso. La chaqueta, ajustada, dejaba ver sus curvas. Llevaba esta vez una camisa azul celeste con cuello blanco. Aparte de un bolso negro muy elegante y unos tacones altos a juego, llevaba un collar de perlas que, me dijo por lo bajo, era de su madre. Iba realmente elegante y atractiva.

Al entrar en la sala pude ver a sus hermanos. Habían acudido junto a algunos miembros más de su familia, supongo que para intimidarla. Pero no lo consiguieron, ya que el rostro de Mónica estaba sereno y se la notaba tranquila. Por otra parte, su hermano Marcos no podía negar que lo era. Los rasgos eran clavados. De hecho, tras ver a Mónica más como mujer que como hombre, el rostro de Marcos, su hermano, me pareció claramente delicado y femenino.

Comenzó el juicio que se demoró cerca de una hora. Las miradas de odio de sus hermanos eran evidentes y, pensé, más que por su transformación era porque reclamaba parte de la cuantiosa herencia que su padre y madre les habían legado. Las caras de algunos de sus familiares eran más indulgentes con ella y aprecié que una tía suya, hermana de su madre, hizo un ligero intento de acercarse a saludarla pero se contuvo.

Su familia salió de la sala con caras de pocos amigos. No obstante, las pruebas que habían presentado eran a todas luces insuficientes para negarle su parte de la herencia. Ella y yo nos demoramos un poco para evitar confrontaciones.

A los diez minutos salimos y su tía, que se había separado del grupo se acercó a ella y se fundieron en un abrazo. Tuvimos además la inmensa suerte de que el juez que había llevado nuestro caso pasó casualmente por allí y pudo ver que no toda su familia la rechazaba ni que fuera ella la que había roto con todos, como quisieron dar a entender.

Mi cara, en ese momento, era de plena satisfacción. Incluso me acordé del porcentaje que cobraría si, como presentía, ganábamos el juicio.

Cuando se marchó su tía la dije a Mónica de ir a comer para celebrar que todo había ido de maravilla y que quizás, no muy tarde, la diera buenas noticias. Se empeño en invitarme ella, ya que hasta ahora yo no había visto un duro y me estaba muy agradecida.

Fuimos a un restaurante que conocía, de otros tiempos, que estaba no muy lejos de los juzgados. El sitio era elegante, con clase, en una palabra, caro. Viéndolo la dije que no era necesario, que podríamos comer en cualquier otro sitio.

– A ver, Mónica, no es necesario que te gastes este dinero.

– Llevo un tiempo que trabajo algunos días y me apetece invitarte. Te has portado muy bien conmigo y qué menos que esto.

– Ya. Trabajas en un pub, verdad?

– Si, ¿Cómo lo sabes?

– Casualmente pasé por alli hace un tiempo y te vi.

– Y por que no me saludaste? Te hubiera invitado. De todos modos me llaman sólo algunos días sueltos.

– Bueno, iba con un amigo y se le hacía tarde y quería irse -mentí como un bellaco.

– Otro día que trabaje allí te llamo y vienes. Te invitaré a lo que quieras -dijo animada.

– Calla, calla, que ver a una clienta así, con ese escote… me desconcentraría después -dije casi sin pensar en lo que decía, cayendo en que, indirectamente, había dicho que físicamente me atraía.

– Si es por eso, me pondré mas recatadita. O prefieres que vaya a tu despacho así? -dijo con una sonrisa que inequívocamente daba a entender que había captado lo que pensaba.

Tras el tenso silencio, nos adentramos en el local y nos sentamos en una mesa. Yo traté de pedir los platos con precios mas bajos, ya que ninguno bajaba de 30 euros, más que nada por no abultar demasiado la cuenta. Bueno, si pagara yo varias cosas no las habría pedido.

La comida resultó muy agradable. La miradas de Mónica hacia mí estoy seguro de que querían decir algo, si bien yo no lo captaba. Quizás las mías también quisieran decir algo ya que en un momento de los postres, en medio de la conversación, durante un rato ella me cogió la mano y, contrariamente a lo que hubiera hecho sólo dos meses atrás, no la moví. Era agradable notar su tacto cálido y no sentía ningún reparo.

Terminamos de comer y salimos del restaurante dando un paseo hasta mi bufete ya que, aunque no está cerca, si que se puede llegar caminando.

En el paseo hubo un par de roces de nuestras manos tras los cuales la conversación parecía congelarse durante unos segundos.

Llegados a la puerta del edificio de de mi bufete, se despidió de mí con un par de besos en la mejilla, si bien las comisuras de los labios de ambos quedaron muy cerca.

– Bueno -dijo Mónica-, ahora a esparar noticias, verdad?

– Si, claro -dije pesaroso a sabiendas de que durante más de una semana no la vería- pero eso puede tardar semanas.

– Pero, poco más podemos hacer mientras, no? -dijo con una mirada que invitaba al beso.

– A lo mejor… si te apetece… -quedé un instante callado-. Si te apetece podemos quedar a cenar.

– No sabes cuanto me apetecería! -dijo con cara de auténtica pena- pero justo he quedado con mi tía que iría esta noche a verla a su casa, la del juzgado, recuerdas?. No puedo faltar.

– Bueno -dije con cierto fastidio-, pues ya será otro día, no?

– Claro, otro día.

Levantó un mano como señal de despedida y se perdió entre la gente que pasaba por la calle. Yo me quedé embobado mirando hacia donde se había ido.

Tras un rato prudencial, subí a a mi despacho y me dejé caer en el sillón. ¿Me estaría enamorando de Mónica? Bueno, un poco si, tuve que admitir. Era guapa, simpática, atractiva, pero, si llegabamos a más, ¿sería capaz de olvidar que había sido un hombre?

Me tuve que poner a resolver otros asuntos para que mi mente dejase de dar vueltas a algo que, a priori, no tenía solución.

Ese mismo día, a las 11 de la noche recibí una llamada. Era Mónica.

– Que hija de puta! -dijo medio sollozando.

– Espera! -contesté alarmado-, que pasa?

– Mi tía. Lo que quería era convencerme de que renunciase a mi parte a cambio de una miseria de dinero que me iba a dar. Como la he dicho que no, se ha puesto a insultarme.

Mónica siguió por un momento hablando y desahogándose mientras yo la escuchaba. Al tiempo yo iba esbozando una mueca de sonrisa y Mónica lo percibió.

– Que pasa? Te hace gracia?

– No, mujer! Lo que ocurre es que tu tía, sin quererlo, nos ha ayudado. Y mucho.

– Que?? Como es eso?

– Recuerdas cuando te abrazó a la salida de la sala del juzgado?

– Si, pero que tiene que ver?

– En ese momento pasó el juez por allí, y se quedó mirando. Creo que interpretó que no fuiste tú la que dejaste la familia sino al contrario. Es decir, las principales alegaciones de tus hermanos se fueron a la mierda.

– En serio???

– Creo que si. Nada en esto es definitivo, claro pero…

– Que bueno!!! -me interrumpió Mónica-. ¿Aún te apetece quedar a cenar? Si no es tarde, claro. Esto hay que celebrarlo.

– Ya he cenado, pero no voy a rechazarte una cerveza -contesté.

Quedamos para media hora mas tarde en una cervecería cercana a mi oficina, que por si no lo había contado, tambien es mi casa. Es lo que tiene no ganar mucho dinero. Me arreglé de modo informal y a la hora indicada estaba allí. Mónica llegó unos minutos tarde, pero valió la pena. Estaba preciosa aún con la misma ropa que había llevado por la mañana al juzgado.

Nos dimos dos besos en las mejillas y esta vez si que rozamos las comisuras de los labios. Fue como un momento mágico ya que ambos quedamos paralizados por unos segundos.

Charlamos animosamente y cuando el local se estaba quedando casi vacío, viendo que era más de la una de la madrugada decidimos irnos.

Al despedirnos, nuestras caras quedaban muy cerca y en vez de los besos en la mejilla le di uno en los labios. Mónica se sorprendió bastante de mi gesto y aunque no rechazó el beso, quedó quieta. Cuando me separé un poco dijo:

– Me ha pillado por sorpresa. Yo pensé que, bueno, ya sabes… yo…

– Si, es cierto. Perdóname. Dónde tendría la cabeza. Lo siento.

Recordé (por que ella me lo había recordado) su condición. Pero eso no fue lo que inconscientemente me impidió seguir besándola. A mi mismo me decía que eso, con una clienta, no es apropiado, aunque en mi fuero interno deseara besarla.

Nos despedimos con un apretón de manos quedando en estar en contacto cuando saliese la sentencia.

Semana y media más tarde recibí una notificación del juzgado en la que decía que el Juez había dictado sentencia. Por si fuera desfavorable no creí oportuno avisar a Mónica y me personé yo solo.

La sentencia no sólo era favorable, sino que además de asignar a Mónica un tercio del total de la herencia, obligaba a compensarla por el despido improcedente del que fue objeto. El total ascendía a algo más de 3.3 millones de euros.

Joder!!! Y yo iba a cobrar un 2% de eso, según tenía firmado con Mónica. 60.000 Euros ganados en poco mas de dos meses.

Inmediatamente llamé a Mónica y en vez de decirla por teléfono la sentencia quedé con ella en mi despacho en una hora aproximadamente, sobre las 12 de la mañana.

A la hora estaba allí. Entró a mi despacho más distante que otras veces, quizás por que entendía que tras el beso que la di y al no continuar yo sentía cierto rechazo hacia ella. Mi gesto era serio y profesional, ya que suponía que la noticia la iba a impactar, por lo que prefería soltarla poco a poco.

– A ver, Mónica, siéntate.

– Que es lo que pasa? No hay buenas noticias?

– Al contrario. El juez nos ha dado la razón.

– Bieeeeen! -gritó Mónica- Gracias!!!

– Aún hay mas… -dije con semblante serio-. No solo te ha concedido el tercio de la legítima sino un tercio del total.

Los ojos de Mónica parecían salirse de las órbitas. Estaba atónita con las noticias y no atinaba a articular palabra, por lo que yo continué hablando.

– Además, el juez te concede 100.000 euros en concepto de despido improcedente ya que fué por discriminación por motivo de sexo.

– En total, creo, son algo mas de 3 millones -dije.

Mónica hacía aspavientos con las mano y seguía sin poder hablar. De un impulso se levantó de su silla y se lanzó contra mi para darme un abrazo. Con su cara en mi hombro comenzó a sollozar de felicidad y a decir en voz muy baja “gracias, gracias, gracias…” al tiempo que con su mano acariciaba mi nuca. Yo, que estaba notando el empuje de sus tetas contra mi cuerpo, no me pude resistir más y apartando un poco su cabeza la di un enorme beso en los labios y segundos después nuestras lenguas se entrelazaban.

Ese húmedo beso se prolongó por más de 5 minutos, en los que dimos rienda suelta a las tensiones acumuladas de estos días y durante los cuales mis manos se pasearon por su pecho, espalda y trasero impúnemente. Ella también hizo algo similar, sin querer llegar a mi pene, ya que no sabía, supongo, si eso sería una barrera para mi.

– Es fantástico -dije tras terminar el beso y separar nuestras bocas.

– Si, por fin saldré de ser pobre. Te compensaré con creces. No sabes lo agradecida que te estoy -contestó.

– Mónica. -dije con la cara un poco mas sería- Me refería a que es fantástico besarte. Que esto ha sido lo mejor de todos estos días.

La cara de Mónica se iluminó.

– De verdad? De verdad te gusto?

– No sabes cuanto! -dije plenamente convencido.

– Pero… sabes como nací. No te has olvidado, verdad? No quiero que después me rechaces por eso.

– Me importa un carajo como nacieses -dije-. Me encanta estar contigo y me gustas mucho.

Ahora fue ella la que se lanzó a besarme, y esta vez sí, sus manos bajaron a mi paquete sobándolo mientras su lengua pugnaba por entrar en mi boca. Tras dos minutos sus labios llegaron a mi cuello al tiempo que con sus manos me iba quitando el cinturón y bajando la bragueta. Al bajar el slip mi pene saltó enhiesto sintiéndose libre ya que llevaba un rato completamente erecto.

Mónica se fue agachando hasta llegar con su lengua a rozar mi glande. Poco a poco su lengua iba saboreandolo por completo hasta que sus labios lo envolvieron.

Muy despacio mi polla iba perdiéndose entre sus labios al tiempo que su lengua jugueteaba con lo que ya tenía dentro. Por fín se enterró por completo en su boca.

Comenzó a moverse atrás y alante mientras, en cuclillas, se amarraba con sus manos a mi trasero. El movimiento era delicioso y me estaba enloqueciendo. La cogí de su cabeza más para acompañar sus movimientos que para guiarlos, ya que ella estaba imprimiendo un ritmo cada vez más intenso. Sin duda me estaban dando la mejor mamada de mi vida.

Recostado, como estaba, sobre la mesa tuve que echar las manos atrás y apollarme en ella para no caer.

– Mónica, cariño, creo que me voy a correr si sigues así -la dije.

Como respuesta obtuve una mayor intensidad en su mamada. Parecía que quería absorberme. Así pués, poco más aguanté.

– Me corro! me voy a correr! -dije avisándola, ya que nunca se habían querido comer mi corridas.

Mónica se agarró fuerte a mí para precipitar mi corrida y comérsela por completo. Con varios espasmos solté en su boca una corrida de las más largas que recordaba. Ella no dejó salir ni una sola gota de la misma.

Cuando ya estaba resoplando por la corrida se levantó frente a mí y me dió un beso. Pude probar el sabor de mi propio semen. Quizás en ese momento tuve algún reparo pero continué besándola y acostumbrándome a mi propio sabor.

– Sabes? -me dijo con voz muy mimosa- Creo que estoy un poco enamorada de ti.

– Eso es mutuo… me gustas mucho, Mónica.

Poco a poco me fué soltando la corbata y quitándome la camisa. Ella, que aún seguía vestida, se despojó de su pantalón y de su camiseta. Aparte de un físico prodigioso, su ropa interior, roja y de encaje, la hacía terriblemente sexy.

Diciéndola que fuéramos a un sitio mejor abrí la puerta que separaba la parte de la casa que hacía de despacho a la parte que hacía el papel de mi vivienda. Nos dirigimos a mi habitación y caímos entre besos en la cama. Con una mirada terríblemente sexy se despojó del sujetador, quedando a mi vista dos preciosas tetas que desafiaban a la gravedad.

Sin pausa, me lancé a besarlas. El aroma de su cuerpo era excitante al máximo y yo ya estaba otra vez empalmado de nuevo. Mientras mis labios apretaban sus pezones y mi lengua los chupaba, ella me masturbaba con la mano.

Eché una mirada a su braguita preguntándome que era lo que escondía, ya que aún no lo sabía. Por mi mente pasaron ráfagas de rechazo si hubiera un pene, pero el deseo que sentía por Mónica era superior.

– Quítate la braguita -la dije.

– Por favor -dijo suplicándome-. Antes déjame disfrutar un poco más de tus besos. Podrías rechazarme y me aterra.

– Mónica -la dije con un semblante lo suficientemente serio como para que entendiera que lo que decía lo hacía en serio-, no te voy a rechazar. Me gustas tú, tengas lo que tengas ahí, que por cierto, no lo sé.

Muy lentamente, como temiendo mi reacción, fue despojándose de la braguita. Al mover la pierna para sacarla por el pié de entre las piernas vi como surgía un pene tan enhiesto como el mío y muy parecido en cuanto a tamaño, unos 18 centímetros. Se quedó quieta a la espera de mi reacción, y la hice esperar, ya que me quedé mirando su polla, más por curiosidad que por otra cosa. No voy a negar que una vocetita en mí me decía que reaccionase, que eso era un polla y no un coño, pero otra vocecilla decía que eso era Mónica, que lo cogiese y la hiciera disfrutar. Creo que de antemano la batalla estaba decidida.

Alargue mi mano y con mis dedos acaricié su polla. Era muy suave al tacto. Poco a poco mis dedos fueron haciéndose con su perímetro al tiempo que Mónica dejaba de mirarme fijamente para cerrar los ojos y estremecerse con mis tímidas caricias.

Tener su miembro palpitando en mi mano, si bien era una sensación nueva, no me resultó desagradable. Notár como mis gestos y movimientos tenían un reflejo en los gemidos de Mónica hacía que desease cada vez más acariciarla su polla. Me decía a mí mismo que sí, estaba cogiendo una polla y lo estaba disfrutando, es más, lo estaba deseando.

Pasado un rato ya no eran caricias sino una descarada masturbación acompañada por los gemidos de Mónica. Su cara, con los ojos cerrados por el placer y la boca abierta gimiendo, era sencillamente preciosa.

Por mi mente pasó la idea de hacerla lo mismo que ella me había hecho a mí. Por experiencia propia sabía que es algo muy placentero. No hubo ni el más mínimo pensamiento de repulsión ante la idea de besarla en la polla, aunque lo hubiera rechazado de haber surgido.

Muy lentamente fui agachándome hasta tener a escasos centímetros de mi boca su glande rosado y ya húmedo de líquidos preseminales. Alargué la lengua hasta tocar su glande.

No. No había pasado nada. No se había acabado el mundo. Mi lengua estaba en su polla y nada había cambiado. Se despejaron justo en este momento todos mis prejuicios. Ya tenía la puerta abierta a disfrutar del cuerpo de Mónica y que ella lo hiciera del mío.

Mis labios comenzaron a abrazar su polla. En ese momento ella fue consciente de lo que estaba haciendo. Abrió sus ojos y supongo que verme así fue lo que, tras dejarse caer atrás la cabeza y gemir un poco, la hizo decirme que me quería. Reaccioné comiéndome un poco más de su polla. No me estaba desagradando en absoluto su sabor y sentir que mi lengua la hacía gemir de ese modo me excitaba. Yo también estaba con la polla a 100.

Moví mi cabeza al tiempo que mis manos sobaban sus tetas. Mónica lo único que atinaba a decir eran frases inconclusas que indicaban que se precipitaba a un punto sin retorno. Como ella estaba debajo de mí no pudo apartarse y sólo pudo decir que se corría. A mí, ni me dio tiempo a procesar la frase y antes de darme cuenta comprobé como de su polla brotaba un líquido más caliente y espeso.

Al igual que ella había hecho un rato antes, traté de aguantar en mi boca su corrida y tragármelo pero nada más soltar el último trallazo tiró de mi para de nuevo fundirnos en un beso. Con su lengua trataba de rescatar los últimos restos de su semen. Mis manos recorrían su cuerpo, todo su cuerpo, acariciándolo y por veces, estrujándolo contra el mío.

– Fóllame, te necesito dentro de mí -me dijo muy suavemente al oído.

Dejé de abrazarla y se situó a cuatro patas sobre la cama y yo tras ella. De su polla, que aún colgaban restos de semen, cogí el fluido necesario para untárselo por su rosado ano a modo de lubricante. Nunca había penetrado el culo de nadie ya que todos mis anteriores intentos habían sido en vano. Y ahí estaba el ano de Mónica ofreciéndose a ser penetrado, deseando serlo.

Apunté mi polla contra él y tras un leve empujón hundí parte de mi glande. Ella apenas se estremeció, aunque sí que lo hizo cuando, tras el segundo empujón todo mi capullo estaba dentro de ella.

– Despacito, ve tranquilo -me dijo tratando de aguantar el dolor.

Hice una pausa y después muy poco a poco iba empujando mi polla al tiempo que su ano la recibía sin que, aparentemente, le causara dolor alguno. Fueron unos minutos los que duró esta maniobra hasta que mi polla estaba por completo dentro de ella.

– Cariño, ya te la he metido entera. Cuando estes preparada comienzo a moverme.

– Siiii, espera un poco, porfa -dijo entre jadeos.

Me agaché y en mis manos cogí sus pechos para masajearlos. Después un masaje en sus pechos noté como comenzaba a mover su trasero. Fue la señal. Me incorporé y con mis manos en su cintura comencé a moverme y a follarla.

Al poco rato que el movimiento era más fluído, notaba como a veces sus músculos trataban de apretar mi polla. Yo estaba en la gloria follándome ese culito tan cerradito y ella… ella gozaba y gemía con cada una de mis embestidas.

Al poco me pidió más caña y empecé a bombear fuerte. Sus gemidos eran auténticos alaridos de placer y yo empezaba también a notar signos de querer correrme.

– Me voy a correr si no frenamos -la dije.

– Nooo, no pares. Lléname con tu leche. Préñame. Diosss, que gusto!

– Si? Pues toma, toma -decía gimiendo con cada empujón.

– Joder!!! Ábreme! párteme en dos!

– Mónica, que me corro yaaaa

– Uau!!! ya lo siento… menéame la polla, mi amor!!!

Mientras me corría la cogía la polla y la masturbé durante unos cuantos segundos que tardó en correrse. Sus espasmos ocasionaban que los músculos de su ano me apretaran la polla. Por más que gimiera yo de placer, sus gemidos tapaban los míos. Estaba disfrutando, eso era evidente.

Se dejó caer sobre la cama y yo fui a caer tras ella, abrazándola, y mis labios llegaron a su cuello dándola sueves besos.

– No sabes lo feliz que me has hecho -me dijo con un tono muy meloso.

– Lo que te mereces. Me encanta tu cuerpo. Me gustas toda tú.

– Sabes? Tras el primer día que vine a tu despacho soñe con estar así como estamos. Jamás me imaginé que ese sueño se haría realidad.

Yo quedé callado. Era evidente que yo no soñé eso, más bien al contrario. Tenía que decir algo…

– Yo a partir de hoy soñaré estar así -dije a modo de salida.

– Y por qué hay que soñarlo? Podemos vivirlo, que es mejor.

Entre palabras cariñosas quedamos los dos dormidos. Despertamos sobre las 6 de la tarde. Al despertar estábamos muertos de hambre. Nos dimos una ducha (por separado, para no liarnos) y salimos a comer algo, aunque no encontramos ningún sitio decente a esas horas y nos tuvimos que conformar con una hamburguesería.

Ya repuestos, decidimos dar un paseo. En un momento de éste, Mónica se paró frente a mi.

– Te quiero pedir una cosa. Quiero que vivas conmigo. Aún no he cobrado lo que me corresponde, pero una vez lo haga quiero vivir en una casa maravillosa y tenerte a mi lado.

– Vayamos con calma -la dije y pude observar su casa de desasosiego-, aún puede que recurran la sentencia tus hermanos. Además, hasta que se solucione todo puede pasar un tiempo. Claro, que si tú quieres, hasta que se solucione puedes venirte a vivir conmigo.

– De verdad? -dijo feliz casi con lágrimas en los ojos.

– Claro que si.

A los dos días Mónica estaba viviendo en mi casa. A partir de este momento vivimos como una feliz pareja, disfrutando de nuestros cuerpos como jamás había imaginado que se puede hacer… ya supondréis que tardé poco en entregárla mi culo y disfrutar como un loco de su polla.

Poco tiempo después un notario hizo un reparto de la herencia en tres partes. Mónica llevó una documentación de unas cuentas que años atrás ella había administrado en las que estaba el grueso del capital de la familia. Sus hermanos desconocían su existencia y Mónica se preguntaba por qué su padre no se lo había contado. ¿Querría, a pesar de todo, que ese dinero fuera para ella?

El capital a repartir, aparte de varios inmuebles y tierras, no era de 10 millones como los hermanos e incluso yo, pensaban, sino de 36. El ver sus hermanos que lo que iban a recibir no era 5 millones sino 12 hizo que vieran a Damián, o mejor dicho, a Mónica, con otros ojos, si bien ella no les iba a perdonar tan facilmente.

Hoy, años despueś de todo esto, Mónica y yo vivimos en un agradable chalet en una zona residencial. Del piso en el que tenía mi bufete y mi vivienda pasamos a una buena oficina en el paseo de la Castellana y ahora, en vez de ofrecer servicios como un abogado cualquiera, la firma ofrece consultoría a grandes empresas. Mónica, sin duda, es una excelente gestora y una mejor amante.

La iniciación

Allí estaba yo, en la estación de autobuses de Alicante, sucia, con olor a gasoil y cientos de personas pasando sin darse cuenta de que el chico que estaba sentado en un banco era en realidad una zorrita esperando a alguien… que quizá apareciese, o quizá no.

Pero, ¿qué me llevó a esa situación?

Todo comenzó hace ya muchos años, cuando apenas contaba con 17 añitos. Ya en esa época empecé a fantasear con travestirme y entregarme a un “macho”. No obstante, la entrada en la universidad y el conocer a gente me hizo desengancharme de esas sensaciones, ocultarlas en realidad. Tanto es así, que me eche la novia que aun hoy conservo.

Pero hace aproximadamente 6 meses empezaron de nuevo las fantasías. Así que me empecé a meter en el chat de “travestis”. Normalmente toda charla acababa en una paja fácil, imaginándome ser la zorra de uno de los chicos del chat. Pero un día me sincere con uno de ellos, contándole que me gustaba imaginarme vestida de chica, con un buen hombre al lado que me sometiera a sus caprichos, y que me “obligara” a hacerle de todo. Tras un rato de charla, descubrimos que éramos de la misma zona de Alicante. Yo de Novelda, el de Alicante capital.

Nos dimos nuestros emails, y nuestras charlas continuaron vía chat un par de meses. En esas charlas le contaba mis inquietudes y mis miedos a la hora de quedar con él: ser rechazada, no ser atractiva para él, rajarme en el último momento, etc.

Sin embargo, lejos de desesperarse, me dio total y absoluta tranquilidad, nunca me forzó a quedar, y encima seguía hablando conmigo.

Era un chico soltero, de 35 años (unos cuantos más que yo, lo cual me atraía), y según decía, con una herramienta de 18cm,,, nada despreciable y a la vez, asumible para mi virgen culito.

De ese modo, a los 8 meses, nos decidimos a quedar.

Yo iría vestido de chico, pero de una determinada forma: vaqueros, sudadera roja, y estaría leyendo un libro en la estación de bus, sentado en un banco. Si no le gustaba, simplemente se iría tras verme, sin decirme nada, y ahí acabaría nuestra relación. Si le gustaba, él en su casa tendría ropa y maquillaje para mi, para que me feminizara, y lo haríamos sin prisa.

Por eso, decidimos quedar sábado por la tarde, a las 6. De esa forma, yo podría decir que me iba a la casa de unos amigos a cenar y pasar la noche, y nadie sospecharía.

Y allí estaba yo, en la estación, nervioso como un flan, con mi ropa tan fácilmente identificable, no sabiendo bien si deseaba escuchar mi nombre de chica en mi oído (Silvia), o si simplemente deseaba irme a mi casa sin que nadie apareciera.

La gente pasaba, y no había forma de saber quien podía ser mi “macho”…

“En fin, será mejor que me vaya. Han pasado más de 10 minutos y no viene nadie… mejor, así no tendré nuca el arrepentimiento de no haber venido, pero se me irá esta absurda idea morbosa de la cabeza…”

– Hola, Silvi (y el roce de los labios me derritió…)

CONTINUARÁ.

Monic

Mi nombre es Alfred, tengo 27 año, mido 175 ojos negros, pelo castaño y soy multimillonario, soltero y con muchas amigas como es de suponer. Soy presidente del consejo de administración de una empresa heredada de mis padres que a su vez heredaron de mis abuelos. Vivo solo, aunque con frecuencia tengo visitas de mis amigas, ya sabéis, una copa un baile y después un buen polvo que nos viene bien a todos.

Últimamente salgo con más asiduidad con una chica  que en verdad es preciosa, pelo negro azabache, ojos verdes, unas medidas que están en  90-65-93, 1,70m. Unos labios carnosos y unos pechos que cada vez que los estrujo en mis manos veo la gloria, se llama Salma, su familia es muy heterogénea ya que ella nació en Colombia, de Padre Libanes y madre Armenia. Tiene 25 años.

En realidad nos llevamos muy bien, estamos muy compenetrados y conversamos mucho, importante en una relación, la comunicación, además de la confianza mutua, la ausencia de secretos entre la pareja. No obstante como en todas, tenemos nuestras pequeñas desavenencias y discusiones, lo que provoca que al hacer las paces estas sean más duraderas y sentidas.

Hace una semana, le he pedido matrimonio y me dijo que tenía que pensarlo que me agradecía el sentimiento pero era una decisión muy importante para tomarla a la ligera. Hoy me dará la contestación.

No veo la hora de encontrarme con ella y me diga la respuesta que espero.

Hemos ido a cenar a un restaurante sencillo, para estar más tranquilos y esperar la respuesta. Una cena ligera, una botella de vino un postre y…

–          Alfred, el otro día me pediste que fuese tu esposa, he pensado mucho tu proposición y creo que es el momento de contestarte.

Las manos me comenzaban a sudar no sabía dónde meterlas, me supongo que a todos los enamorados en esos momentos les pasa lo mismo.

–          Sí, quiero casarme contigo, te amo demasiado, y quiero vivir el resto de mis días a tu lado.

Me acerque, le cogí las manos, saque de mi bolsillo una pequeña caja y la abrí, era el anillo de compromiso, un diamante de 10 quilates engarzado en oro blanco, se lo puse en el dedo la agarre por la cintura y acerque mis labios a los suyos ambos nos fundimos en un beso, mientras los pocos asistentes del restaurante nos aplaudían celebrando nuestro compromiso.

En quince días se preparo la boda, sus padres llegaron desde Colombia, donde vivían, a la ceremonia asistieron las personas más relevantes de la ciudad y del mundo financiero sus amigas de la Universidad y mis amigos de juergas.

Salimos de viaje de novios que duro tres meses, recorrimos Europa, Japón, La india, Sudáfrica y Estados Unidos.

Ya de regreso, nos acomodamos en un pequeño apartamento de 200 metros cuadrados en una de las zonas más exclusivas de la ciudad.

Los meses fueron pasando, Todos los días cuando nos levantábamos, ella se vestía delante de mí siempre haciendo movimientos muy sensuales cuando se ponía la ropa interior, todos los días se ponía un conjunto distinto, una braguitas brasileñas, un tanga, un culote, siempre haciendo juego con el sujetador.

Un día le pregunte:

–          Cariño, yo no concibo  que te gastes una pasta en la ropa interior, que te queda de maravilla, todo hay que decirlo, tan bonita y que únicamente la ves tú y yo, no presumes de llevarla puesta?

–          Qué sentido tiene vestirte tan elegante para no poder lucirla?

–          Debe de ser de tus reminiscencias libanesas, ya que en los países árabes, las mujeres se gastan un dineral en ropa y joyas para lucirlas únicamente en casa.

Sus movimientos al ponerse el sujetador me ponían cachondo, tapar aquellos pechos con un sujetador talla 38C era un pecado.

Ella me contesto:

–          No Cariño, a las mujeres nos gusta ir elegantes interiormente, aunque no nos vean, nosotras sabemos que estamos bonitas y que los pensamientos de los hombres nos desean más porque no ven lo que tenemos puesto. Cuando te prohíben una cosa es cuando más lo deseas.

–          Además el contacto de este tipo de ropa con la piel nos excita sexualmente, es más suave, nos da la sensación de que vamos desnudas por la suavidad de los tejidos, nos ponemos delante de un espejo y nos vemos guapas y deseadas.

–          Un día tendrías que probártelas para que sintieras sobre la piel el tacto de este tipo de ropa, seguro que pensarías de otra manera y me darías la razón.

–          ¿Ponerme yo unas bragas y un sujetador? Ni lo sueñes.

Ahí se termino la conversación, terminamos de arreglarnos y cada uno salió para su trabajo. Yo a mi empresa y ella a una empresa en la que trabajaba como adjunta al departamento de relaciones humanas de una multinacional dedicada a Import-Export en general.

El tiempo transcurría con toda normalidad, cada vez que nuestras obligaciones empresariales nos permitían salíamos de viaje a diversas países o salíamos a navegar con unos amigos o compañeros de trabajo, por lo general eran matrimonios de nuestra edad y eran ellas las amigas que trabajaban en la misma empresa de Salma.

En una ocasión en la que Salma había salido de viaje por cuestiones de su trabajo, yo me quede solo en casa. Todos los días nos comunicábamos telefónicamente y las conversaciones se prolongaban una o más horas. Al terminar una de esas conversaciones y al acostarme buscando una camiseta para ponerme en la cama abrí uno de los cajones del armario, donde Salma guardaba su ropa interior.

La saque y la estuve viendo al mismo tiempo que al cogerla comprobaba su textura en las manos. Estaba solo y sin más comencé a probármela con el fin de comprobar lo que ella me dijo en su día, probar su tacto sobre la piel, me probé todas las bragas que tenía en el cajón, a cada una que me ponía, sentía en mi una caricia que con mis prendas no sentía, era como si las prendas en si me dijesen.

–          Alfred con esta braga estas cañón, te queda divina te hace mas estilizado.

Y así con todas, bragas, tangas, culotes, bragas-fajas incluso con ligueros y corsés a los que rellenaba con calcetines.

Me paseaba delante de los espejos para verme, disfrutaba con ello.

Un día cuando llegue a casa portaba una serie de bosas de regalo, se las di todas a Salma, se extraño de mi acto y me pregunto que era.

–          Es un regalo para ti, quiero verte más guapa por la noche.

Eran conjuntos de camisones cortos, muy sugerentes en diversos colores, compuestos de braguitas, sujetadores y desabilles muy sugerentes.

Esa noche tuvimos una sesión extra de amor y sexo, se probaron todas las posiciones habidas y por haber, incluso quise penetrarla analmente pero ella se negó me dijo que a las mujeres solo por delante a los maricas por detrás.

A la mañana siguiente los dos estábamos agotados pero felices las nuevas experiencias  habían sido satisfactorias para ambos.

Durante otra ausencia de Salma por viaje, nuevamente me probé su ropa intima, su aroma me cautivaba era algo que me atraía y así todas las noches durante su ausencia. Un día cuando me las estaba probando, apareció ella, había adelantado su regreso, y, me cogió en plena faena de desfile de ropa intima.

–          Alfred, pero se puede saber que estás haciendo?

–          Me habías dicho que tu ni en broma te probarías mi ropa?

No supe que contestarle, me temblaban las piernas y  me caía la cara de vergüenza. Salí del dormitorio y me refugie en el cuarto de invitados.

Ella vino detrás de mi pidiéndome perdón y disculpándose por no haberme avisado de su regreso cogiéndome infraganti en la prueba de su ropa.

Esa noche dormimos separados.

Continuara….

Mi segundo hombre y otras cositas

Mi segundo hombre y otras cositas.

Hola, como están, les recuerdo que me llamo patricia y esta no es una continuación de mi historia pasada (espero que hayan leído mis relatos anteriores por fin fui nena1 2 3 y4) aunque en parte lo es, espero que disfruten y sepan que es totalmente real lo que conté y lo que les cuento ahora. Y disculpen que mis historias sean largas.

Estábamos, con mi amante algo distanciados por celos de ambos. Una mañana tenía unas ganas enormes de verlo. Invente unas reuniones en mi trabajo, que me tomarían todo el día. Salí de compras para sorprender a mi novio. Fui a un local donde venden lencería y aparatos sexuales, compre unas medias cortas que me llegaban un poco arriba de las rodillas, esas que usan las nenas ahora, son a líneas gruesas de color rojo y celeste, también una pollerita colegialas lisa de color blanca con unos vuelos de tul celeste claro, una tanguita blanca chiquita, un corpiño también blanco, una camisa azul Francia y una corbatita blanca, compre también una peluca de color negro caoba. Cuando salí del local me sentía excitada y con unas ganas enormes de ser nuevamente suya.

Tenía llave así que deje mi auto en un estacionamiento a unas cuadras de casa para que nadie sospechara nada. Cuando llegue a su casa entre por atrás, pero escuche sonidos un poco extraños, jadeos para ser más precisa, así que trate de no hacer ruido, lo que vi me dejo pasmada, estaba mi esposa arrodillada con su mini subida a la cintura por lo que se le veía la tanguita, su camisa totalmente desabotonada mostrando sus grandes pechos, le estaba chupando la pija a mi amante. Me quería morir me sentí muy decepcionada, pero no de mi esposa sino de el, ya me cogía a mi ahora se la estaba por garchar a mi esposa.

-que bien la chupas putita, como vamos a gozar mi amor-le decía José a mi esposa mientras esta lo miraba y él le acariciaba la cabeza.

Yo no aguante más y salí rápidamente, estaba consternada, decepcionada y muy enojada. Fui a mi casa, escondí mi ropita en el cuarto que a veces usamos para cuando vienen visitas, y se que es la menos visitada, la puse detrás de unas cajas de zapatos, no me esforcé mucho en esconderlas, sería mi estado de conmoción. Me senté en el sillón de entrada y espere hasta que llegara mi esposa, no sabía cómo reaccionar, si decirle que la vi, pero como justificaría estar allí, me daban vueltas miles de reacciones, aunque la verdad no estaba enojada con ella, es más la entendía, sabía que ella es una mujer muy sexual y yo no le doy mucho, y aparte comerse una gran pija como la de José no es para despreciar. Me sentía enojada con él.

Estaba en esos pensamientos y un par de horas después entro mi esposa. Se sorprendió al verme, y la verdad la vi muy asustada. Pero fingí que me dolía la cabeza y no me sentía muy bien . le pregunte donde estaban los chicos, me dijo que fueron a casa de una amiga a jugar con los de ella, y de donde venía ella, me mintió que salió a ver unas cosas que quería comprar. La vi muy nerviosa, pero decidí no seguir acosándola. Luego fui a ducharme y allí llore en silencio, llore mi decepción.

Al día siguiente salí a trabajar y José me esperaba en la calle, me hablo para saludarme pero yo solo lo mire con bronca y no le conteste. Trabaje todo el día sin poder sacarme de la cabeza la escena de mi mujer chupando la pija de José, al principio me enojaba pensar en ello pero luego la verdad me excito mucho, no se si es normal eso pero me paso, me gusto ver a mi mujer haciendo eso aunque no que fuera con mi amante.

Llegue a casa a las 20 hs y para mi sorpresa estaba un tio de mi esposa en casa, el es de un pueblo a unas 4 hs de la nuestra, tiene una quinta bastante linda con pileta y muchas comodidades, nos saludamos y pregunte que hacia en casa, me conto que tenia unos tramites en la ciudad y que de paso quería invitarnos a pasar unos días en su casa ya que su esposa estaba sola y quería ver a los chicos y a mi esposa. Yo les dije que no podía ir ya que tenia muchas cosas que hacer, mi esposa trato de rechazar la oferta, seguramente para seguir cogiendo con José, pero no pudo porque mis hijas quería ir y le insistieron por lo que no pudo negarse, así que decidimos en viaje en las primeras horas del dia siguiente que era viernes. Acomodamos a juan (el tio de mi esposa) en el cuarto de huéspedes y nos dormimos.

El viernes temprano mi esposa preparo las cosas y salió al campo, volvería recién el martes ya que las nenas están de vacaciones, yo salí a trabajar y juan me dijo que saldría a hacer sus trámites y ver si podía hacerlos rápido y volver el sábado a su casa, me imagine muchas cosas que hacer cuando el se fuera, como encarar a José o hacerme la tonta pero no sabia aun.

Cuando volvía a casa, volví a cruzarme con José que quería hablarme, yo le dije que el sábado hablaríamos que yo le avisaría para que pase por casa ya que me esposa había viajado. Note algo de decepción en su rostro al saber que mi esposa se fue, lo que hizo que yo me sintiera mal, entre a casa enojada, y me olvide que juan estaba allí. Entre y me serví un vaso de wisky, entonces apareció juan.

-epa, sobrino, con alcohol no se borran los problemas-bromeo

-la verdad no, pero relaja-conteste.

-ok, entonces me sirvo uno y te acompaño si no te molesta-

-para nada, sírvase con confianza- agregue.

-gracias, pero por favor no me trates de usted que me hace sentir lejano-dijo.

-lo siento, esta bien juan-

Se sirvió y se sentó a mi lado en el sillón, charlamos y mentí que tenía problemas en el trabajo y que me ponían algo enojado. Tomamos unos tres vasos cada uno y me dijo que había comprado un poco de asado para que comiéramos pero como estaba lloviendo no podría hacerlo fuera y que lo prepararíamos al horno, me gustó la idea y nos pusimos a preparar las cosas. Me conto que su tramite no había podido salir por lo que tendría que quedarse hasta el lunes o martes si no me molestaba.

-para nada juan , mejor asi nos conocemos un poco mejor- me sorprendieron mis palabras, quizás fuera el alcohol pero fue con un poquito de doble intención.

-espero que asi sea- dijo mientras servía dos vasos de vino.

Juan es un hombre de campo, es alto, mas bien flaco aunque bastante fibroso y musculoso con manos enormes y muy ásperas y curtidas, usa bigotes y es de mucho pelo en el pecho bastante enrulados como su cabello aunque ambos entrecanos. tiene 62 años pero la verdad esta muy bueno, nunca me había fijado en el hasta esa noche.

Mientras preparamos la comida fui a ducharme, en el baño mientras me caía el agua pensé en como seria en la cama, si le gustarían los gay y esas cosas. Me depile los pocos vellos que tengo en las piernas y las axilas, como uso mis genitales sin vellos solo me puse mucha crema en mi cuerpo para que este mas suave mi piel. Me vestí solo con una camisa larga y me puse un bóxer ajustado solamente. Cuando Sali ya la mesa estaba servida. Pero en ese momento me pregunto.

-sabes encontré unas bolsas con lencería, ropa de nena muy erótica y una peluca. De quien es?

Dude un instante en responder pues sabia que sabría que no es de mi esposa.

-es?mía..la compre para una amiga mia- dije aunque algo nerviosa por lo que supe que no me creyó. Aunque seguimos charlando como si nada aunque el ya me miraba distinto.

Comimos charlamos, tomamos un par de vinos mas y nos dispusimos a levantar la mesa y lavar los trastos y ver tele un rato. Mientras yo lavaba él acomodaba las cosas y miraba como estaba apoyada sobre el lavado con una pierna algo flexionada y sacando por mi postura mi cola cuando sentí su mirada y gire mi cabeza sin perder la postura y lo mire, el sin dejar de mirarme la cola y luego los ojos me sonrio y yo coquetamente baje mis ojos a mis caderas y lo volvi a mirar a los ojos y también le sonreí como diciendo que me gustaba que me mirase asi, tan ,digamos golosamente, fue cuando dijo algo que me termino de derretir.

-que piel tan suave tenes, y encima sin nada de pelos.- yo solo volví a sonreírle solamente, y el se acercaba a mi posición quedando apoyado sobre la mesa a centímetros mio.

-puedo tocarte la pierna para sentir si es tan suave como parece?- me dijo pero mas como una pregunta como un anticipo de lo que haría. No conteste nada solo segui mirando hacia adelante pero abriendo muy poquito mis piernas y sacando mi colita casi imperceptiblemente.

Cuando apoyo sus grandes manos sobre mis muslos se me escapo un gemidito. Sentí lo aspero de sus manos, las dos pues con la otra mano tocaba mi otra pierna, comenzando a acariciarlas lentamente el ya casi apoyado en mi.

-mmmmm son mas suaves de lo que creí, ?SOBRINA?- que feo es sentirse descubierta pero la verdad cuando tenes confianza que liberador es, y yo sin saber porque sentí muchísima confianza en él.

Esperando parar un poco o disimular que quería ser suya gire con la intención de pararlo, pero cuando lo hice estaba tan cerca que me quede a centímetros de él, que inmediatamente tomo mi cintura y me miro, solo atine a esconder mi rostro en su pecho y el ya decididamente me acariciaba las piernas y la cola.

Cuando lo mire el solo me dijo- anda a vestirte con lo que esta escondido en la pieza – hipnotizada Salí de su asedio y me encamine hacia su cuarto.

-antes que te vayas decime tu nombre de mujercita.

-patricia-le dije mirándolo provocativamente.

Llegue al cuarto y en un segundo me desnude y me cambie. La verdad que la ropita me quedaba muy bien mejor de lo que creí, Salí rápido y fui a mi cuarto a usar un poco de maquillaje de mi esposa, solo me puse un poco de base, me pinte los ojos, y los labios de rojo intenso, la peluca estaba muy bien también aunque hice un par de coletas a los costados para parecer mas colegiala. Estaba muy linda, la pollerita es recorta y resaltaba mi cola mas aun cuando me puse los zapatos rojos de mi esposa, que son de unos tacos de 7 cm.

Cuando llegue al living, el estaba sentado en el sillón con un vaso de vino en sus manos, tenia la camisa desprendida y ese aire de ganador, de dominante.

-que barbara estas sobrinita, me gustas mucho

-muchas gracias tio- le dije algo turbada y excitada.

-veni acércate- dijo, mientras yo caminaba lentamente y muy sensualmente a el.

Cuando estuve paradita a su lado comenzó a acariciarme las piernas, las caderas, sin dejar de mirarnos a los ojos, no hacia falta palabras, solo queríamos disfrutarnos. El se levanto y me abrazo, acerco sus labios a los mios y nos besamos, como una pareja, como amantes. Sentía su lengua dentro de mi boca y enrosque la mia también, el me acariciaba toda y yo tocaba su pecho duro y peludo, luego yo bese su pecho, su pancita, desabroche sus pantalones e cayo casi instantáneamente a sus pies, no tenia calzoncillos, apareció su pijota ante mi, es gruesa y muy negra, larga, apetitosa, llena de pelos. Me arrodille mire su pija y sus huevos que son gigantes, lo volvi a mirar y asi mirándolo a los ojos me la meti en la boca, primero la engullí, la llene de saliva, chupaba primero lento, luego como poseída, la chupaba fuerte luego lamia, que manjar.

-como chupas patricia, como me gusta mi amor.

-chuip..chuip..chuip- conteste.

Antes de que acabara me levanto, me beso, me giro, me lamio el cuello desde atrás, yo solo gemia como loquita, bajo a mis pompis, las separo corrió mi tanguita y me metio su lengua, allí sin necesidad de nada mas acabe como loca, pero el siguió en lo suyo, casi me caigo del placer.

El siguió con su tarea aunque agrego un dedo primero luego dos, me estaba matando de placer, después me hizo subir al sillón, arrodillada sobre este, y con mis manos en el respaldo, continuo con su tarea. Yo sabia que se venia la mejor parte asi que le pedí que me pusiera mucho aceite de bebe que había traído conmigo del dormitorio. Me lleno de aceite volvió a meter dos dedos en mi agujerito y se preparo a penetrarme. Lo hizo lentamente, entro primero su cabeza aunque costo un poco ya que debimos intentarlo dos veces. Cuando por fin entro comenzó a moverse lentamente acostumbrándome a su pija. Pero de repente me embistió muy fuerte tanto que me hizo gritar del dolor pero la verdad me encanto.

-como te la comes sobrinita, que hembrita sos mi amor.-decia

-ahhhhh?ayy?seguiiiii?.ahhh- solo decía yo.

Entonces fue que mire a un gran espejo que esta en la pared donde se reflejaba la escena, era como una película, yo asi en cuatro patitas sobre el sillón y el bombendome desde atrás, que linda escena fue.

Me acabo después de un rato largo de embestirme y de haber acabado yo una vez mas. Fue increble como me sentí, tan mujer, tan deseada, tan putita.

Lo que paso luego se los cuento en otro relato, que la verdad fue muyyyy excitante y cumplio con creces mis mas intimas fantasias.

Besos, Patricia.

Marilyn 4

“Me llamo Rolando tenía 18 años. Me acusaban violar a una chica. Quede detenido y me llevaron a tribunales a esperar el traslado a un penal. Recién al otro día me subieron a un camión junto a otros detenidos y fuimos llevados a una cárcel. No sabía como seria la cárcel y que era la que me esperaba. En mi celda que era para diez personas había veinticinco.

– Quédate quietito. – Me dijeron mis compañeros de celda al poco de estar allí acorralándome contra la pared.

-Ya viene el jefe.

El jefe era un hombrón de cuarenta años que apareció al poco tiempo.

-Nene. Acá hay que pagar derecho de piso para vivir con nosotros.

– Pero yo no tengo dinero. – Dije y todos se rieron.

-Te propongo algo si aceptas sumisamente ser nuestra mujercita te trataremos bien casi como una princesa y si no lo aceptas la pasaras realmente mal. Hoy te voy a desvirgar te voy a hacer mi mujer y vas hacer todo lo que te diga.

Quise huir pero los hombres me sujetaron y entre todos ante mi desesperación me desnudaron. El jefe de esa horda se aproximo por atrás no podía creer lo que me estaba pasando

-No tengas miedo nenita, te va a doler un poquito al principio pero desde hoy en adelante vas a poder usar el culito. Hoy te desvirgo y a partir de mañana te vamos a poder coger todos los días sin problemas no sabes los polvos que te vamos a echar.

Su gente me sujeto de las piernas y los brazos ante mi desesperación me separaron las piernas abriéndolas lo más que pudieron.

Intente morderlos y sacudirme como una fiera gritando. El jefe se paro entre mis piernas con una mano abrió mis nalgas y con la otra apoyo su glande en mi ano el miembro comenzó a empujar para poder meterse el dolor se volvió tan grande que me hizo llorar. Sacaba su verga y otra vez la volvía a meter, el dolor era insoportable. El jefe se acomodo entre mis nalgas y empujo todo su cuerpo sobre el mío hundiéndolo de un golpe que me hizo gritar. En esos momentos comenzó a brotar chorros de semen de ese miembro. Después de un rato se fue incorporando y saco su verga de adentro de mi cuerpo que temblaba, casi no podía cerrar las piernas y el dolor cualquier movimiento lo empeoraba parecía partido en dos. Los hombres quisieron volver a tomarme sentí unas palmadas en mis nalgas. Con todo lo que grité y el ruido que ellos hacían, no entendía como los guardias no venían a ayudarme. Yo cerré con todas mis fuerzas las nalgas pero me pegaron tanto que las volví a relajar. Sentí como me untaban con algo el ano.

Uno a uno me violaron.

A la mañana siguiente estaba en una de las camas muy adolorido por las sucesivas violaciones cuando entro el jefe acompañado por sus hombres quise hacerme para atrás pero no me podía mover.

– Traigan a la nueva mujercita – Ordeno el jefe.

Los hombres se me acercaron. Yo gritaba histérico para que me dejaran pero no pude hacer nada me alzaron casi como una paloma frágil y me llevaron hasta el jefe.

-No voy a tener contemplaciones contigo nosotros le pedimos a los guardias que cuando llegara un muchacho lo mandaran aquí queríamos un culito joven para llenarlo de semen y pasarla mejor cuando volvemos del trabajo horrible que tenemos pero tenia que acceder de buena voluntad pero tu lo quisiste así. Ahora vas a aprender lo que es mamar.

Me hicieron arrodillar delante del hombre este se desabrocho su pantalón que cayo al suelo y lo aparto de una patada. Tomo su verga con la mano y fue acercándola a mi boca la apoyo en mis labios la punta del pene empezando a presionar para que entre pero yo no quería me sujeto la cabeza con la otra mano muy fuerte y yo en mi desesperación grite pero eso fue una mala idea porque su verga entro en mi boca le empezó a salir un poco de un liquido amargo y pegajoso. Cuando estaba por soportar otra arcada, el jefe empujó su cadera salvajemente contra mi rostro, enterrándome por completo el aparato hasta la garganta. Yo apenas podía respirar. Antes de que me ahogase, el jefe decidió terminar con mi agonía y liberar mi boca. Sólo pude tomar un poco de aire, porque unos segundos después, me agarró del cabello y me lo volvió a introducir, comenzando esta vez a taladrarme la boca violentamente. Mi rostro iba y venía, una y otra vez con vehemencia. Solo se oía el ruido de la succión. El jefe aceleró todavía más sus movimientos y descargó el esperma directamente en mi garganta, el cual no tuve otra opción más que tragarlo para no asfixiarme.

– Desde ahora que eres nuestra mujercita – Los otros presos se rieron – Te tenemos que poner nombre de chica. Te llamaras Marilyn.

– Yo me llamo Rolando. – Grite y el hombre me pego una cachetada.

-De ahora en adelante serás Marilyn y cada vez que nos hables nos dirás de “Amo” Como una sucia esclava. Que desea amo Esteban. Quiere una mamada amo Esteban. -El hombre me gritaba casi escupiéndome en la cara. – ¿Lo entiendes?

– Si.

– ¿Como quiero que nos trates?

Me tomo del cabello con brusquedad.

– Amo por favor.- Dije como quería suplicando casi llorando porque me estaba lastimando.

– Así me gusta.

– ¿Jefe le podemos hacer una mamada a Marilyn?

– Por supuesto.

– No – Grite. Tratando de huir pero me agarraron entre todos.

Marilyn 3

Me afeitaron totalmente el cuerpo solo me dejaron mi cabello castaño largo nada mas que después lo tiñeron de rubio, decían que les encantaban acariciarme con la piel suave, y me obligaban a bañarme todos los días con jabón perfumado y usar cremas humectantes para toda la piel porque querían que tuviera la piel suave como la de una niña. Los hombres se turnaban para tener sexo conmigo y eso era un infierno no me dejaban en paz un minuto. Doce se quedaban a la mañana mientras los otros trece iban a trabajar a la fábrica de la cárcel y así sucesivamente.

Yo estaba arrodillado en una cama, los brazos al costado del cuerpo la cabeza apoyada en la cama y la cola bien parada mientras un hombre me penetraba se movía rítmicamente era bastante violento. Los otros hombres formaban un circulo alrededor de la cama de seguro esperando usarme yo antes había intentado huir pero no había podido el jefe había dicho que si no hacia lo que querían ellos podían golpearme me golpeaban también cuando cerraba mis nalgas o me daban como ganas de hacer caca cuando me estaban penetrando si hacia fuerza en esos momentos también me pegaban.

Estaba claro que mi cuerpo no me pertenecía era en todo caso un envase para que lo usen. Lo único que podía hacer era gritar y llorar nada más. Uno de estos hombres me dijo.

– Marilyn quiero que me hagas una mamada.

Me mostró su miembro bien parado no prestaba atención a el hombre parado enfrente mío con su miembro en la mano este se sentó a mi lado con las piernas abiertas.

– Es para que chupes el glande nada más.

– Ay no quiero – Grite con asco – No quiero.

-Obedece carajo – Me dijo el hombre pegándome una cachetada.

Yo me levante un poco pero el hombre que tenia atrás me toco la espalda y me dijo.

– Ponte en la posición que estabas antes si no quieres que te golpee.

– Si amo. – Dije sumiso.Me tuve que volver a inclinar.

El hombre que quería que se la mamara me acerco el miembro.

– Marilyn quiero que uses tu lengua para chupar el glande.

Me mostró su glande rojo yo quise hacerme para atrás pero me sujeto de la cabeza y me hizo acercar tomándome del cabello me introdujo el miembro en mi boca yo hacia fuerza para alejarme ese hombre tenia un olor a pis insoportable al rato el hombre empezó a gemir mientras me movía la cabeza rítmicamente.

– ¡Hummm…¡ Marilyn que rico. – Después hablando con los otros les dijo. – ¡Ah! chicos esto es vida.

Esteban entro en la celda acompañado por los otros hombres ya volvían de trabajar.

– ¿Cómo se porta Marilyn

– Muy bien jefe – Dijo el hombre que me estaba montando me tomaba de la cintura mientras se movia ritmicamente.

– Estamos deseando hacerle la cola.- Dijeron los otros.

– Si – Dijo el hombre que me obligaba a hacerle una mamada –Lastima que sea una sola Marilyn se imagina si llega otra.

– No tenemos dinero para eso – Dijo Esteban riendo.

– Nena – Me dijo cuando habia terminado de tener sexo con esos hombres con los que el me vio y un hombre me tomaba ya de la cintura – Te compramos todo esto para que mientras estés con nosotros te vistas como una buena mujercita.

Me quedé helado. Esteban me infundía miedo. Pánico. No me atrevía ni a mirarlo. Me entregué, resignado, a mi destino. Esteban mostró una a una las cosas que había traído un sostén azul con relleno, un camisolín muy corto de seda roja con encajes, medias negras y portaligas blancas, zapatos de tacón alto color amarillo, maquillaje y bijou bastante berreta.

Esteban se me acerco me agarro de los cabellos.

– Espera – Le dijo al hombre que me había tomado de la cintura – Espera hay que vestirla como una chica.

El jefe tomo el sostén y me lo puso le costo abrocharlo en mi espalda me trataba casi como una muñeca después me puso las medias con las porta ligas.

– Levanta los brazos.

– No quiero – Le dije a Esteban gritando.

– Levanta los brazos – Me dijo pegándome una trompada.

Después se quedo esperando que obedeciera. Por miedo a que me vuelva a pegar levante los brazos. El Jefe me puso el camisolín negro que tenía encajes en la zona del pecho y faldas de seda.

– El peine.– Les dijo a sus hombres – Estos se lo acercaron.

Procedió a peinarme pero como mi cabello estaba muy enredado se hacia difícil que me peinara pero lo consiguió después procedió a maquillarme con cosméticos que saco de una bolsa. Luego me puso los zapatos de tacón alto. Después se aparto un poco para observar el resultado final sorprendido.

-Muy bien ahora pareces toda una mujercita – Dijo encantado.- Cuando llegaste como eres el mas lindo le pedimos a los guardias que te manden para acá. Pagamos mucho por ti. Tú eres nuestra esclava y harás lo que se te ordena. ¿Entiendes? ¿Entiendes que eres nuestra esclava?

Me dijo cuando me pego una cachetada.

– Si lo entiendo amo.

No me animaba a decirle lo que pensaba. “Que fue lo que hice para que me traten mal”. El hombre que me había abrasado antes pero que el jefe se lo impidió para vestirme se puso boca arriba acostado en la cama.

– Sienten a Marilyn encima de mi miembro.

Me tomaron de los brazos y a pesar que yo gritaba no pude hacer nada me sentaron encima de ese tipo y querían que el miembro entrara en mi ano pero el miembro se salía.

El hombre frustrado dijo.

-No puedo hacerle la cola.

– Tal vez si usas crema – Dijo un hombre Le entre mejor.

– ¿Y la crema donde esta?

– Aquí – Dijo uno de los hombres entregando la crema que me ponían a mi después del baño. El hombre se unto bien el miembro con crema.

– Ahora levanten a Marilyn.

Yo quise evitar que me levanten pero me alzaron y me acercaron hasta el hombre con el miembro bien parado este empezó a guiar su miembro que rápidamente y por la crema se fue incrustando hasta lo mas profundo de mis entrañas. El hombre tenía un miembro fino pero largo y lo sentía clavarse en mi interior. A mi me dolía mucho tenia que levantarme para que no me molestara tanto.

Dos hombres se me acercaron para que les haga una mamada aprovechando mientras el otro hombre me hacia la cola.

– No quiero – Grite cuando me quisieron introducir el miembro en la boca.

– Cállate la boca. Insolente – Me grito Esteban y empezó a pegarme. – Tu no entiendes putita desde que llegaste ya no tienes derechos a nada. Tus obligaciones son tener en la cola y en la boca un miembro y estar siempre bien maquillado. – Me agarro del cabello – ¿Lo entiendes?

– Si lo entiendo pero…Pero…

– No inventes Marilyn.

– Estoy cansado.

Esteban se echo a reír.

– No me importa – Me grito pegándome – A mamar.

– Toma la pija y chupala.- Me ordeno uno de los hombres que querían que le haga una mamada.

– Si amo.

Yo tuve que tomar el miembro con una mano y le pase la lengua pero con asco.

– Hacelo bien – Me dijo el hombre pegándome una cachetada – Como si estuvieras chupando un helado.

“Que comparación. Si esto es un asco”

– Dale Marilyn chupa.

– Si amo.

El otro hombre que estaba al lado me dijo.

– Mientras chupas ese miembro toma con la mano el mío.

Tuve que sujetar el miembro del hombre mientras chupaba el otro miembro simulando que chupaba algo que me gustaba.

– Ah no aguanto mas – Dijo el hombre al que le sujetaba el miembro un rato después – Háceme una mamada a mi también.

Cuando iba a dejar de chupar el miembro el otro hombre me dijo.

– Ni se te ocurra dejar de chuparmela.

– Pero no seas egoísta – Le dijo el otro hombre – Yo también quiero una mamada.

– Y bueno pero que no me deje de mamar a mí. No me importa como lo va a hacer pero que no deje de mamarmela.

Los dos hombres se empezaron a pelear hasta que Esteban los llamo al orden.

– Marilyn puede hacer las dos mamadas al mismo tiempo.

– Pero es que no puede.

– Claro que puede si no quiere que lo mate a golpes.

El hombre que tenia abajo me había tomado de la cintura y me movía el cuerpo en círculos mientras el gemía de placer.

Yo seguí chupando el miembro del primer hombre lo dejaba un rato y chupaba el miembro del otro hombre.

Después de un tiempo el primero se separo un poco.

– Abrí la boca que quiero eyacular.

– No quiero – Grite a mi la idea que me eyaculara dentro no me gustaba y este hombre me pego una trompada.

– Abrí la boca.

– Si amo.

Sabía que tenía que obedecer pero me daba asco. Abrí la boca y del miembro empezó a salir un líquido blanco que me inundaba la boca. El hombre tenia mala puntería y un poco de ese liquido me caía sobre la cara cuando termino de eyacular me dijo.

– Ahora trágatelo.

Me levanto de la mandíbula tapándome la boca con una mano y con la otra me tapo la nariz no tuve otra mas que tragar ese liquido horrible. Después se acerco otro hombre con su miembro bien parado y me dijo.

– Mamamela a mi también.

Tuve que tomar ese miembro con una mano y empezar a chupar y también chupar el miembro del otro hombre que tenia al lado. Mientras hacia eso miraba a Esteban acompañado por otros hombres fumaban y tomaban cervezas. Esteban vio que lo estaba mirando levanto el vaso con cerveza.

– Así se hace putita.

Marilyn 2

Odiaba a ese hombre. Yo me di cuenta que tal vez los guardias para que se queden tranquilos les daban cervezas y lo único que les faltaba era una putita, que era lo que yo significaba en esos momentos para esos hombres. Después fui rodeado por otros hombres casi formaban un medio circulo a mi alrededor.

– Nosotros queremos que nos hagas una mamada también Marilyn.

– No se preocupen – Dijo uno de los hombres al que le estaba chupando el miembro poniéndome una mano en la cabeza. – Ella puede mamar cinco miembros a la vez.

Tuve que acceder a chupar esos miembros primero uno luego el siguiente y así sucesivamente cuando los hombres me eyaculaban en la boca yo pensaba que se terminaría pronto pero siempre aparecía otro hombre mas para que le haga mamadas y yo estaba harto de tanto mamar.

A la mañana siguiente cuando me desperté.

– Llévense a Marilyn a bañarse y que use el cepillo de dientes y la crema dental para lavarse los dientes. Quiero que se maquille bien. – Les dijo Esteban a sus hombres.

– Si jefe.

– Nosotros vamos a preparar el desayuno.

Los hombres me ayudaron a levantar y me llevaron al baño.

En los baños mientras me secaba después de bañarme obligado por los hombres, a mi bañarme tan seguido no me gustaba porque hacia mucho frío y el agua estaba helada un hombre me embadurnaba el cuerpo de crema mientras otro sacaba un cepillo de dientes nuevo de un tubo y le ponía crema dental.

– Lávate los dientes. – Me ordeno.

Yo no entendía para que tanto lío.

– ¿Por qué amo?

– Porque el jefe quiere besarte pero no quiere que tengas olor a semen en la boca.

Entendí era todo por la comodidad de ese hombre. Después de lavarme los dientes los hombres me obligaron a maquillarme.

Cuando volvimos a la celda los hombres estaban desayunando yo tenia mucha hambre.

– Yo también quiero comer.

Cuando dije eso el jefe se me acerco y me pego una trompada.

– Cállate la boca putita. Tú no vas a comer nada. Te vas a alimentar con nuestra leche. Vas a vivir a semen.

Un hombre frotándose su miembro a través de su pantalón dijo

– Eso es cierto aquí esta tu comida.

– Porque son tan malos. – Dije llorando – Si es horrible eso.

Los hombres se rieron.

– ¿Vamos a trabajar? – Dijo Esteban pegándome – Los que se quedan recuerden el único alimento de Marilyn es nuestra leche así que háganla mamar.

Esteban me abrazo yo no pude apretar los labios para que no me pueda besar porque me agarro de sorpresa pero a pesar de eso hice fuerza por liberarme. Esteban me pego una trompada y otro hombre me abraso.

-Pero Jefe – Le dijo – Así no se trata a una mujer. Se baila. ¿Dónde esta la radio?

– Aquí – Dijo uno de los muchachos.

La encendieron y buscaron una música para bailar. Cuando se empezaron a oír los acordes de una música melódica se me acerco y me tendió el brazo. Yo no quería bailar pero sabia que si no obedecía me pegarían El hombre me tomo de la cintura, me abrazo y empezó a bailar.

– ¿Hace mucho que vienes a esta disco preciosa?

Eso era básicamente lo mismo que yo les decía a las chicas cuando iba a bailar pero la chica que me acusaba de violarla era una chica del trabajo a la cual nunca le hice caso. Ella había querido besarme pero no quise y me fui. Parece que un amigo mío la había violado pero como éramos parecidos me acuso a mí o eso creía yo. El hombre con el que bailaba me empezó a besar el cuello y la oreja. Me miro a los ojos se me acerco para besarme los labios.

– Pero Roberto no te olvides nuestro trato. – Dijo Esteban.

Este hombre puso cara rara como disgustado. Después uno a uno de los hombres me besaron. Pasaban mucho tiempo besándome.

– Te voy a traer un regalo Marilyn. – Me dijo uno de los hombres después de besarme.

– Si amo.

– No me digas amo – Dijo ese hombre con amargura – No me gusta lo que te hacen.

Yo estaba sorprendido.

Estaba casi sentado encima de un hombre mientras este me tomaba de la cintura y me movía rítmicamente su miembro entraba y casi salía de mi cuerpo. Uno de los hombres me tomo del cabello y me acerco a su miembro.

– Abrí la boca.

Yo así lo hice les obedecía mas que nada para que no me peguen. El miembro de ese hombre entro completamente en mi boca. En ese mismo momento entraron Esteban y los otros hombres que volvían de trabajar.

– Tienen que ir a trabajar – Le dijo Esteban a los hombres que formaban un círculo a mí alrededor.

-Si jefe – Dijo el hombre al que le estaba haciendo la mamada – Espere que Marilyn termine de mamar.

– ¿Le han hecho mamar todos?

– Por supuesto – Dijo uno – No queremos que se muera de hambre.

Todos los hombres se rieron.

El hombre que me estaba haciendo la cola cuando termine de mamar me agarro de la cintura y empezó a moverse con mucha violencia parecía que no podía terminar hasta que me lastimo y empecé a gritar después descargo su semen en mi culito. Parecía que les gustaba oírme gritar. Cuando me dejo se me acerco otro hombre de los que habían llegado con Esteban y se sentó a mi lado.

– ¿Qué pasa Marilyn te duele el culito?

– No amo. – Temí que me pegaran si decía que si.

– No me digas Amo. Me llamo José. Te traje un regalo.

– ¿Un regalo?

Yo pensé que seria comida.

– Si. Recuerdas que te dije que te iba a traer un regalo.

El hombre saco una cadenita con un dije de una caja.

– Si lo recuerdo.

Yo estaba sorprendido por ese gesto de ternura.

– Déjame que te lo ponga.

Me tuve que poner de espaldas y el hombre me coloco la cadenita al cuello.

– Te queda muy bien.

El hombre me empezó a besar el cuello y la oreja. Me recostó en la cama y empezó a besarme me dio vuelta tomándome de las nalgas las abrió y empezó a guiar el miembro pero no me lo pudo meter.

– Me vas a tener que hacer una mamada.

– Pero amo.

– No me digas amo.

– José – Me eche a reír – No me gusta hacer eso tiene mal olor.

– Lo entiendo pero si te metes el miembro y lo embadurnas en saliva después es más fácil.

– Pero a ti te gusta esto. ¿Eres homosexual?

– No. Pero yo quería estar con alguien y hacerle el amor no violarlo.

Yo me puse a llorar cuando recordé mi violación y José me abrazo. Me consoló un largo rato. Hacia mucho que no sentía un poco de ternura hacia mi y que me trataran como persona y no como cosa.

– Hay muchos como yo que quieren tener sexo pero no de forma obligada si no porque tu quieres.

Me obligo a levantarme me tomo de la cabeza y me acerco hasta su miembro. Tuve que abrir la boca y me introdujo todo el miembro. Los pelos del pubis los sentía en la nariz. El hombre me tomo del cabello retiraba mi cabeza y otra vez la volvía a acercar hasta su miembro rítmicamente.

Me di cuenta que tenia razón ya no le sentía mal gusto y empecé a chupar el glande.

-¿Te gusta?

Observe al hombre.

– Tenías razón José.

Los dos nos pusimos a reír.

Después cuando termine de mamar me volvió a levantar colocándome encima de el abriéndome las nalgas guío su miembro hasta introducírmelo completamente y empezó a moverse rítmicamente. En eso oí la conversación entre Roberto y Esteban.

– Esteban nuestro trato…

– No tiene discusión.

Mi cuerpo se movía para arriba y para abajo con el movimiento del hombre que me estaba penetrando.

– Quiero que me dejes hacerle la cola a Marilyn.

– Pero Roberto tu sabes que la tienes muy grande. Le vas a destrozar el culito si tiene un desgarro anal nos quedaremos sin putita y ya nos acostumbramos a que nos haga una mamada y darle una buena cogida a la mañana y a la noche.

– Pero…Es el muchacho mas joven del penal saben hace cuanto que no me cojo un culo joven.

Marilyn

Los hombres se habian dividido en tres bandos unos eran los de Esteban que eran bastante violentos pero no tanto, los segundos eran los de Roberto que me pegaban mucho y torturaban y los terceros eran los de Jose que me trataban como persona y me traian regalos y comida.

Estaba sentado en la cama mirando a los hombres de Esteban que formaban un circulo a mi alrededor.

Un hombre se abrio su pantalón y saco su miembro yo lo tome con mi mano me lo meti en la boca integro haciendo que se llene de mi baba como me habia enseñado mi nuevo amigo, Jose. Después chupaba el glande pasando la lengua por la punta que parecia mas sensible y eso lo volvia loco al hombre. Senti como gozaba el hombre lo estaba disfrutando.

-Hay nena te amo. -Me dijo mientras me colocaba la mano en la cabeza. Se me acerco otro hombre que parecia exitado y me abrazo por detrás.

Empezo a abrazarme y me beso en el cuello estuvo mucho tiempo besando mi cuello mientras atraia mis nalgas hacia su vientre.

– Quiero hacerte la cola.

Este hombre se chupo dos dedos y me los metio en mi orificio anal cuando estubo bien dilatado acomodo su pene hasta que entro en mi ano.

Después se empezo a mover ritmicamente.

– Cada dia estas mejor.

Vinieron otros hombres que acompañaban a Roberto.

– Hola chicos. Quiero hacerle la cola a Marilyn.

– Pero Roberto – Dijo el hombre al que yo estaba haciendo una mamada – Te pagamos para que no le hagas la cola.

– Que te importa estupido. Yo quiero hacerle la cola.

– ¿Y si pasa como la otra vez?

– La otra vez que antigüedad sacas.

– La otra vez lo hiciste y nos dejaste sin putita.

Yo pense “Asi que hubo otro muchacho que le hicieron esto. Quisas murio”. Los hombres de Esteban se empezaron a pelear por mi. Yo vi con amargura que iba ganando Roberto y sus hombres. Los otros hombres salieron corriendo.

– Llamen a Esteban – Les grite histerico. – O a Jose pero no…

Roberto me pego una cachetada.

– Callate putita.

En ese momento los hombres de Roberto me tomaron de los brazos y me obligaron a levantarme.

– No te preocupes nena – Me dijo Roberto – No va a pasar nada.

Me hicieron arrodillar. Roberto se quitó su pantalón mostrándome con descaro toda su entrepierna.

– Mamamela.

Me agarraba por los pelos.

-No quiero.

Los hombres me empezaron a pegar.

– Chupala.

– Si amo.

Levante la cabeza para mirarlo y buscar su verga para hacer lo que me pedía y cuando lo vi no lo podía creer, era una cosa larga y extremadamente gruesa, no me imaginaba que existía algo de esas dimensiones. Tome el miembro con una mano pero no era suficiente tuve que agarrarlo con las dos, levante el miembro y fui acercando mi boca a ese pedazo de carne acerque mi cabeza y mis labios se apoyaron en la punta de ese monstruo los fui abriendo y dejando que entrara una pequeña parte en mi boca, casi no entraba de lo gorda que era Roberto tomo mi cabeza con sus manos y presiono su verga comenzó a deslizarse hacia adentro ya tocaba el fondo de mi garganta provocándome arcadas me ahogaba.

Al rato Roberto lanzo un gemido y yo sentí que mi boca se llenaba de un liquido caliente y salado.

– Mierda eyacule – Dijo Roberto. -Trágalo todo nena.

Me ordeno y yo obedecí no me quedaba otra pero parecía que nunca terminaba de tragar.

El liquido pasaba por mi garganta y no podía evitar hacer un ruido extraño señal que lo estaba tragando.

Roberto me retiro el miembro de la boca cuando termine de tragar todo el semen.

– Bueno a mamar.

– No quiero hacer esto – dije llorando.

Los hombres me pegaron trompadas que me hicieron caer al suelo al punto me volvieron a levantar de los pelos sujetándome con fuerzas me volvieron a pegar cachetadas.

– ¿Vas a obedecer nena?

Me pregunto Roberto amenazándome con volver a pegarme.

– Si amo voy a obedecer pero no me peguen mas.

Me arrodille y tome el miembro empecé a hacer que mi lengua subiera y bajara chupe de todas las formas que pude primero el glande y luego hasta la base del miembro chupe los dos testículos hasta cansarme. El miembro quedo bien mojado.

– Ahora cométela.

Me obligo a abrir la boca y me introdujo una parte del miembro hasta la garganta.

Después al rato volví a sentir que el hombre daba un grito de pasión y eso era señal que había eyaculado. Otra vez mi boca se inundo de ese liquido caliente y salado que tuve que tragarme.

-Que mamada me hiciste mi nena. Recostaste que yo me voy a acostar a tu lado.

– Pero – Le dije con miedo – Y si lo dejamos para otro día. Después de todo ya eyaculo dos veces.

– No nena te quiero hacer la cola ahora.

Roberto tomo una de mis manos y la puso sobre su miembro y otra vez estaba parado. Me senté en la cama. Mire a los otros hombres que acompañaban a Roberto.

-Te voy a coger como nadie. Ademas los otros perejiles estan trabajando y son muy molestos. Creen que vas a tener un desgarro anal.

Hubiera deseado que algun hombre de Jose o incluso de Esteban llegara o el mismo Esteban viniera a rescatarme miraba a la puerta de la celda pero no vino nadie.

-Date vuelta mi amor y ponete de rodillas en cuatro patas. – Me dijo Roberto. -No tengas miedo no te va a pasar nada voy hacer que te recibas de mujer de verdad.

– Pero me gustaria ir al baño – Dije con temor.

– No digas pendejadas – Me dijo pegandome una cachetada – Ponete en cuatro patas si no te reviento.

Me puse de rodillas como me lo pidió, incline el cuerpo hacia adelante y apoye mis manos para quedar bien en cuatro patas puse mi cabeza en la almohada.

Se arrodillo atrás mío, me abrió las piernas y se coloco entre ellas, me sobo las nalgas y con sus manos las empezó a separar dejando mi orificio anal al descubierto y a su disposición después arrimo la cabeza de su pene a mi ano y lo introdujo despacio. Sacaba la cabeza de la verga y la volvía a meter después empezó a empujar para que vaya entrando, mí culo empezaba a ceder pero no mucho el dolor era insoportable pero ese trozo gigantesco se seguía abriendo paso, Roberto empujaba y yo me aferraba a la almohada, con sus manos me abría totalmente las nalgas para poder meterla mejor.

No soportaba más el dolor mordía la almohada, gritaba, me saltaban lagrimas.

-Por favor me duele no aguanto mas.

-Así me gusta como te la comes toda ¿te doy más? Ahí va así sentí como esta entrando.

Yo no sabia como no me desmayaba, gritaba, aullaba.

– Tal vez no pueda aguantar – Dijo uno de los hombres.

– Este aguanta cualquier cosa – Dijo Roberto.

Roberto me agarro fuerte de la cintura arremetió y me mando a guardar su miembro hasta el fondo. Yo pegue un grito

– Mama… Mama. -Gritaba yo enloquecido.

Se empezó a mover primero suavemente y luego con rapidez a mi me dolía mucho con cada movimiento.

Empecé a sentir un cosquilleo terrible en mi interior mis nalgas empezaron a moverse al ritmo de ese cosquilleo insoportable. Yo quise evitar que mis nalgas se movieran de esa forma pero Roberto me pego.

– Quedate quietita nena.

No tuve otra alternativa que dejar que mis nalgas se movieran. Roberto acompañaba mis movimientos gemía de placer. Esas cosquillas me volvían loco y después sentí una sensación indescriptible de placer.

– Te gusta. ¿No es cierto Marilyn? – Me dijo y era cierto me gustaba.

Me daba bronca tener que reconocer que era asi.

Roberto empezo a moverse encima mio de manera ritmica en ese mismo momento llegaron Esteban y sus hombres.

Esteban le dijo a Roberto.

– Tu estas loco.

– Pero y porque si a Marilyn le gusta. – Dijo mientras se movia en forma ritmica y a mi me volvia loco no podia dejar de gemir.

– Por un lado vino bien que le rompiera el culo ¿No? – Dijo Roberto.

– ¿Pero y si le da un desgarro anal? – Dijo Esteban.

– A este no. Ya esta acostumbrado.

Roberto despues se quedo quieto su miembro empezo a escupir chorros de semen que me inundaban las entrañas. De a poco fue retirando su miembro.

Roberto con los otros hombres empezaron a tomar mate con biscochitos.

– ¿Que te pasa? – Me pregunto Roberto.

– Nada.

– Contesta bien nena.

– No me pasa nada amo.

Yo sentia el estomago revuelto. Parecia mas gordo. Uno de los hombres dijo.

– Parece como si lo hubieran embarazado.

Todos se rieron.Después de descansar un rato me quise levantar pero no pude.

– Quiero ir al baño.

– Pero y aguantatela no ves que estamos comiendo.

Me dijeron los hombres.

– Pero es que no me puedo levantar.

– Ese es el poder de mi verga – Dijo Roberto – Vas a estar invalido por un tiempo. ¿Te duele mucho el culito?

– Si – Conteste llorando.

– Este no se va a olvidar mas de la cogida que le pegue.

Los hombres se echaron a reir.

– No te preocupes pronto te sentiras mejor.

Roberto me quiso tocar el estomago pero yo no pude aguantar mas y le vomite encima en respuesta me pego una cachetada.

Después vi que me salia sangre de el ano me empece a asustar cuando manche todo.

-Traigan algodón – Grito Esteban preocupado. – O trapos para parar la hemorragia.

Al rato me desmaye.

Yo la puta, mi mujer mi chulo

Me llamo Jennifer aunque no siempre me llamado así antes me llamaba Luis, yo empecé como la mayoría de nosotras poniéndome la ropa de mi madre, hermanas, primas y mas tarde la de mi esposa.

Pero entre medias tuve experiencias con chicas y algún ama con las que contactaba en internet, donde yo siempre hacia de sumisa feminizada.

Mi primera experiencia con un ama fue con una que contacte en un chat y después de hablar unas cuantas veces quedamos un día en un bar para conocernos, yo a la cita tenia que acudir con unas bragas y un sujetador negro de encaje puestos que tenia que comprar ese mismo día y enseñarle la factura para ver que no la engañaba.

Yo llegue un rato antes que ella, una vez llego ella nos sentamos en una mesa del fondo pedimos algo y comenzamos a hablar.

– llevas puesto lo que te he dicho.

-si mi ama

– enseñamelo a ver

– aqui?

– algún problema, porque si es así cojemos la puerta y nos vamos cada uno por donde hemos venido.

– no

– entonces levantate el jersey que vea el sujetador.

Con mucho corte ya que estaba el bar lleno de gente.

– ahora las bragas, tal como estas sentada desabrochate el botón te bajas la cremallera te levantas un poco y me las enseñas.

– si mi ama

– bien, veo que has tenido buen gusto a la hora de elegir, bien por dentro ya eres mujer, ahora falta hacerte por fuera.

Cuando terminamos nos fuimos a su casa que no estaba lejos de alli por el camino hablamos de los limites en los que habíamos quedado ya por el chat, eran muy simples yo no quería nada duro y nada de hombres, simplemente seria su puta sumisa pero con esos limites.

Al llegar a su casa me hizo desnudar y comprobó si iba bien depilada como me había pedido, y empezó mi transformación, me vistió con un traje de criada muy corto que al agacharme quedaba todo mi culo al aire, unas medias negras, un liguero y unos zapatos de aguja de unos diez centimetros con los que tuve muchos problemas para mantenerme en pie y una peluca pelirroja, una vez acabo me hizo apoyarme de codos en una mesa dejando todo mi culo expuesto.

– dijiste que nunca te habías metido nada en el culo, aparte de alguna vez algún dedo.

– si, mi ama

– pues a partir de hoy cuando estés conmigo siempre llevaras este consolador metido en tu culito de puta.

-si, mi ama.

Tenia como 10 centimetros , primero me bajo un poco las bragas lo lúbrico un poco y me lo metió poco a poco, lo metió y lo saco unas cuantas veces y después me subió las bragas y me hizo seguirla, me costaba mucho andar entre los tacones y eso metido en mi culo, daba unos pasitos muy cortos pero a su vez muy femeninos, me llevo hasta donde tenía los productos de limpieza me dio un plumero y me hizo quitar el polvo, justo cuando íbamos hacia el comedor aquello empezó a vibrar en mi culo y como no lo esperaba me hizo caer al suelo, provocando en ella una gran carcajada.

– vete acostumbrando porque cuando se me antoje lo activare con el mando a distancia.

Mientras iba limpiando le daba al botoncito y yo tenia que pararme y apoyarme donde podía del gusto que sentía.

– que te pasa nena pareces excitada.

– siii mi ama

– como disfruto viéndote asi, viendo esas posturas tan femeninas que coges cuando te apoyas flexionando las piernas un poquito como lo haces jajaja.

Yo gemía de placer mientras ella hablaba y le daba un poco mas de velocidad, ya me había corrido varias veces y llevaba las bragas bien húmedas cosa que me resultaba bastante incómodo.

– parece que la nena esta disfrutando.

-siiiiiiii

Así siguió hasta que termine de limpiar el polvo, me hizo subir a la habitación donde me hizo cambiar de ropa, me dio un tanga rosa, un top blanco, una faldita de colegiala con tonos rosas que dejaba la mitad del culo al aire y unas medias blancas con unos lacitos rosas, me hizo pasear un rato por la habitación y el pasillo, mientras ella seguía dándole caña al consolador, mientras ella se ponía un arnés que me hizo chupar un buen rato y mas tarde sacarme el consolador del culo y poniéndome en posición de perrita me estuvo follando un buen rato.

– te has comportado como una buena putita, ya te puedes poner tu ropa el tanga te lo dejas puesto y toma este sujetador rosa y te lo pones y te puedes ir ya te avisare para otro día y vienes con la ropa interior que llevas ahora puesta.

– de acuerdo ama.

Tuvimos varias sesiones mas hasta que conocí una chica de mi edad a Gemma sin experiencia pero que decía era dominante y buscaba un chico como yo para iniciarse así que empecé a quedar con ella, al principio la tuve que ir encaminando yo, hasta que fue aprendiendo rápidamente y poco a poco fue incorporando cosas, pero con el tiempo ocurrió algo que cambio la vida de los dos, nos acabamos enamorando, a los dos años decidimos casarnos alquilamos un piso, donde yo ya pude tener mi propio closet, entre semana como trabajábamos los dos compartíamos la faena de casa, los fines de semana siempre la tenia que hacer yo vestido de mujer,una veces me vestía de criada y otras iba como una mujer normal, y luego jugaba un rato conmigo convirtiendome en su puta donde ella me penetraba, y luego como cualquier pareja manteníamos relaciones sexuales normales, con el paso del tiempo quizás por monotonía fuimos dejando esas practicas poco a poco menos las relaciones de pareja , yo seguía vistiéndome de mujer pero cada vez menos también, hasta que un día me despidieron del trabajo y pase yo a ser el ama de casa durante toda la semana, fue pasando el tiempo y yo no encontraba nada ya había pasado un año, y ya ni siquiera buscaba me había acomodado a aquella vida, con su sueldo y mi paro teníamos para seguir adelante, llevaba ya también mas de medio año que no me vestía de mujer, y un día cogí mi ropa de criada y me puse otra vez a hacer la faena asi , cuando llego ella yo seguia igual, pero no me dijo nsda , porque lo veía normal, a partir de aquí empecé a vestirme otra vez algunos dias , hasta que acabo siendo a diario, fue pasando el tiempo y ya me quedaban seis meses de paro me puse otra vez a buscar trabajo pero no había manera y fui entrando en una depresion, y esto afecto a nuestra relación de pareja, yo no tenia nunca ganas de hacer el amor, siempre ponía alguna excusa mas normales en mujeres que en hombres, nos tiramos 3 meses sin hacer nada y luego otros 2 y después de esto ya nada mas, a mi ya se me había acabado el paro y cobraba la ayuda que te dan despues, pero con esto ya no llegábamos a final de mes.

Un día Gemma me dijo que teníamos que hablar.

– esto no pueden continuar así has de encontrar algo ya, además en casa siempre estas como ausente, siempre callado o mas bien callada porque hace tiempo que no te veo vestido de hombre y relaciones ya no digo nada se me ha olvidado la ultima vez.

-ya lo se pero no me sale nada, y toda esta agonía me hace portarme así no tengo ganas de nada, y lo de vestir así volví por intentar animarme un poco porque como siempre me ha gustado lo empecé a hacer otra vez y al final ha podido conmigo y me siento cómodo así.

– a mi no me molesta que vayas asi pero lo que no quiero es que me dejes de lado, si estas mal apoyate en mi.

– si tienes razon pero estoy hundido y no consigo animarme con nada, solo me olvido un poco cuando me visto asi mientras que elijo la ropa, me la pongo y mientras que hago la faena asi no me agobio.

– me prometes que intentaras darle la vuelta a la situacion.

– si

Pasaron casi 2 meses mas y un dia me llamo que subiera a la habitación.

– ponte eso que hay encima de la cama, que quiero jugar un rato.

Habia un conjunto de tanga con un corset de encaje unas medias todo de color rojo, zapatos de tacón negros y una peluca rubia, me maquilló como a una puta y me hizo sentar en la cama, mientras ella cogia el movil y vi que enviaba un mensaje, a los 5 minutos tocaban a la puerta.

– quedate aquí que voy a ver quien es.

Al momento entra ella con un hombre de unos 30 años en la habitacion.

– que hace este hombre aqui, dije nervioso y asustado.

– mira las cosas no cambian al reves cada vez vamos a peor, hace meses que vivo con una mujer en vez de con un hombre, y me parece que dentro de ti hay una mujer reprimida que te da miedo dejar salir, y te voy a ayudar a que la saques

– pero que pinta este tio aqui.

– muy facil para saber si llevas una mujer dentro de ti se la vas a chupar.

– como que se la voy a chupar, de eso nada, ya puede coger la puerta y irse.

– tu vas a hacer lo que yo te diga. Al tiempo que me daba un guantazo.

– yo no quiero chuparle nada

Me solto otro guantazo

– lo haras por las buenas o por las malas, o lo haces tu o te obliga el y sera peor.

– pero porque me haces esto

– quiero saber que es lo que eres si un hombre o una puta, asi que ya sabes ponte de rodillas y empieza a chuparsela.

– joder que no quiero

Ella le hizo una señal, el se acerco y me cogió de cuello obligandome a arrodillarme.

– vale para ya lo hago.

Le baje un pantalon de chandal que llevaba y los boxer y quede delante de su polla, la cogi con mis manos con bastante asco y con los ojos cerrados me la meti en la boca, mientras ella me explicaba.

– mira tu vas a elegir que quieres ser a partir de ahora si quieres seguir como hasta ahora cuando veas qué se va a correr, sacas la boca y que se corra en el suelo y simplemente habras tenido la experiencia de comerte una polla y si quieres ser una puta travesti que nos ira bien para sacar un dinero extra se ha de correr en tu boca.

Mientras yo iba chupando ella lo gravaba todo, estuve unos 20 minutos asi hasta que me parecio que se iba a correr y deje de chupar, pero no salio nada.

– a que esperas a seguir todavia no se ha corrido

Volvi a metermela otra vez en la boca, y no llego a 10 segundos lo descargo todo dentro de mi y en mi cara cuando la saque de mi boca, yo me quede en aquella posición llorando mientras el me tiraba 10 euros al suelo y se iba.

– lo has hecho muy bien Jennifer, estaba segura que eligirias bien y como puta no te faltara trabajo, ya me ocuparé yo de eso.

– yo no voy a trabajar de puta.

– tu lo has querido asi haciendo que se corra en tu boca.

– yo no quería pero me habeis preparado una trampa, se iba a correr y he dejado de chuparsela y justo me has hecho volver a descargado.

– haber sido mas lista, con que se la hubieras cogido con la mano antes de volver a metertela en la boca se hubiera corrido en el suelo, y ahora podrias seguir como siempre pero ahora has de asumir las consecuencias, además mira el lado bueno las dos tendremos trabajo.

– que no pienso trabajar de puta

-bueno como quieras pero el video que he grabado puede llegar a gente que no te gustaría.

– joder no me hagas estos, solo es un mal momento que estoy pasando, tu sabes que te quiero.

– ya lo se, pero yo quiero un hombre en casa y no una mujer, y hace un rato me lo has demostrado en vez de encararte a el con un par de huevos cuando te ha cogido por el cuello, te has portado como una mujer sumisa te has arrodillado y has comenzado a chuparsela, yo pensaba que tenias mas sangre.

– y que querias que nos liaramos a ostias.

– eso no hubiera pasado.

Estuvimos mucho rato mas discutiendo pero no la hice cambiar de idea, que si no hacia lo que ella decia el video por equivocación se enviaria y por ultimo ya para acabar me dijo.

– nuestra relación empezo que en que yo era tu ama y tu mi puta sumisa y ahora volverá a ser asi y me haras caso en todo y esta vez los límites los pongo yo, miralo asi yo sere tu chulo y tu la puta.

De mi boca salio

– si mi ama.

– asi me gusta.

Al dia siguiente por la mañana Gemma me dijo que salía a hacer unas compras que necesitaba para mi, que me pusiera mi traje de criada y hiciera toda la faena de casa, llego casi a la hora de comer, despues de comer me hizo subir a la habitación.

– desnudate que te vas a cambiar de ropa que de aqui un rato vendra un cliente.

Encima de la cama habian varias faldas, tops, lencería y unos zapatos con mucho tacon blancos, me hizo poner una tanga blanca, sujetador y un top blanco con una minifalda blanca que dejaba la mitad de mi culo al aire, medias, liguero y los zapatos, me maquilló como a una puta y mando un mensaje por el movil, a los 5 minutos tocaban a la puerta era el mismo hombre del dia anterior.

– bueno Jennifer, por ser la primera vez te vas a dejar llevar por el, disfruta de su cuerpo como cualquier mujer disfrutaria de su macho, tu ahora eres su hembra y estas deseando que te posea.

El me cogio por mi cintura y sin esperarmelo me pego contra su cuerpo y me empezo a besar metiendo su lengua hasta mi garganta, mientras me besaba Gemma me dijo que fuera recorriendo su cuerpo con mis manos mientras le desabrochaba la camisa y que luego siguiera por el pantalon, una vez lo tuve en boxer el cogio mi mano y la llevo hasta su polla y por encima del boxer empece a masajear su polla, hasta que me dijo que se lo quitara y que comenzara a masturbarlo hasta que poniendo la mano en mi hombro me hizo arrodillar para que se la chupara, yo sumisamente lo hice y cuando ya estaba bien dura Gemma me paso un preservativo y me dijo que se lo pusiera con la boca, acto seguido me levanto y me hizo poner en posicion de perrita en la cama, hasta aquel momento estaba como hipnotizada me dejaba hacer, y hacía lo que me decían pero en el momento que me lubrico el culo, y vi que apuntaba con su polla mi culo me puse nerviosa y tensa, Gemma que se dio cuenta se puso frente a mi y me empezo a dar besos en la boca que me hicieron relajar, fui notando como se habria paso en mi culo poco a poco y como iba notando el dolor mientras se abria paso mientras tanto Gemma me empezo a decir al oido.

-relajate perrita, al principio duele pero una vez que la tengas toda dentro perderas ya todo el miedo a convertirte en una putita travesti, y en el momento que sueltes tu primer gemido de placer te daras cuenta que estarás en un camino sin retorno que estarà lleno de placer y felicidad, ahora mismo notas que te duele pero estas deseando que siga y ya sabes que tu vocación sera dar placer con tu boca y con tu culo a todas las pollas que yo te proporcione.

Poco a poco aquello se convirtió en placer y yo ya gemia como una perrita y Gemma tenía razón el se corrio yo tenia ganas de mas, el se levanto se vistio me tiro 20 euros en la cama y se fue.

– parece que has disfrutado, vaya manera de gemir y que cara de placer ponias.

– al principio no pero luego si.

– a partir de ahora vas a tener muchos dias de estos, y Carlos que es el chico que se ha llevado tu virginidad vendra mas veces y a el le haras lo que el quiera gratis, es un compañero mio del curro homosexual, el dinero que te ha pagado se lo he dado yo no podía entregar tu culito virgen a cualquiera.

– parece un chico majo.

– Jajaja que pasa que te ha gustado

-no solo digo que parece majo.

– bueno ahora ya eres toda una puta, solo te falta algun detalle como un buen par de tetas, que para eso tengo pensado que empieces a hormonarte, pero esto ya lo hablaremos mas adelante.

A partir de aquí mi vida cambio mucho, al dia siguiente tuve ya mi primer cliente un hombre de unos 40 años que solo queria una mamada, y asi fueron pasando los dias en que algunos tenia 3 y otros ninguno, un dia Gemma me vino con un regalo, lo abri y era un coño postizo, que era una virgueria y que estrenaria con Carlos que me tenian una sorpresa preparada para el domingo, el coño se pone como un tanga lleva una cavidad donde se mete el pene con un agujero al final que me permitia mear sentada y sobresalía la puntita un poco similando un clitoris, por detrás un agujero en forma de corazon que permitia ser penetrada. Y llego el domingo y por la tarde me dio un vestido rojo muy ajustado con medio culo al aire, un corset, bragas de encaje y uno zapatos con mucho tacon todo en rojo, primero me puse mi vagina y luego lo demas y una vez vestida, como siempre mando un mensaje y a los 5 minutos tocaban a la puerta, mientras yo esperaba en la habitación, al momento entraba Carlos acompañado de otro hombre y Gemma que dirigiendose a mi.

-hoy vas a cumplir una fantasia q muchas mujeres tenemos, hacer un trio con 2 hombres.

Dicho esto se fue y cerro la puerta, yo no sabia como empezar pero Carlos si y me cogio por la cintura pegándome a el pegando su boca contra la mia, mientras el otro hombre empezaba a tocarme el culo mientras se pegaba a mi por detras haciendome un bocadillo entre medio, Carlos dejo de besarme y el otro me cogió de mi cabeza y la giro y me metio toda la lengua en la boca, me tuvieron un rato de boca en boca, uno me metio la mano debajo de las bragas tocándome mi supuesto clitoris, el otro me quito el vestido, y Carlos me empujó hacia abajo, le baje el pantalon y empecé a chuparsela mientras el otro se desnudaba y ponia su polla al lado de la otra . Yo nada mas verla supe lo que hacer fui cambiando de una a otra, cuando Carlos la tuvo bien dura se puso un preservativo y colocandome en posicion de perrita me la fue metiendo por mi nuevo coño al tiempo que el otro me la metia en la boca, con las embestidas que daban por detras hacian que la otra polla me llegara hasta el fondo de mi garganta, haciendo que me dieran arcadas, pero haciendo que disfrutara como una zorra, me corri al mismo tiempo que el otro hombre descargaba en mi boca, cuando Carlos se corrio me cambiaron de posicion, el otro se puso detras mio y en la posición de cucharilla me la metia de golpe y Carlos me cogia de la cabeza y me forzaba chuparsela, eso a mi aun me ponia mas caliente, cuando se corrio en mi boca y cara se hecho a un lado mientras el otro seguia follandome hasta que acabo descargando, se tumbaron los 2 en la cama quedando yo en medio pensaba que ya habiamos acabado pero no, tal como me acomodaba el otro me levantaba la cabeza y me señalaba que empezara a chuparsela de nuevo y acto seguido Carlos me ponia mi mano en su polla para masturbarlo, la que tenia en la boca volvia a estar bien dura momento en el que el me cogio y me hizo sentar encima y empezar a cabalgar, al momento yo gemia y gritaba como una zorra, y Carlos se puso de pie me cogio de la cabeza y me empezo a follar por la boca metiendomela, me daban arcadas pero el seguia, yo ya estaba sin fuerzas y no podia altar encima de la otra, el otro me volteo y poniendo sus brazos por detras de las rodillas abriendome bien de piernas siguio dándome duro, y Carlos volvia a metermela en la boca, el estar asi sin poder gritar de placer aun me ponía mas caliente, el que me estaba follando acabo llenandome mi culo de leche, mientras que Carlos se ponía de rodillas se terminaba de masturbar y se corria en mi cara, aqui se acabo todo se vistieron y se fueron dejandome tumbada en la cama llena de semen por todo mi cuerpo, entro Gemma en la habitación.

– has disfrutado verdad puta.

-siiiii

– que envidia me dabas mientras te veia por la cam.

– lo has visto todo.

– si, ves a ducharte que no vaya a ser que tengas algun cliente y no estes lista.

Amigas íntimas

Me llamo Jazmín y soy una travestí de closet, estoy en los veintitantos, soy delgada, alta, de rizos castaños, muy sexy cuando me visto, cuando no lo hago paso como cualquier chico común. Vivo en Los Ángeles California, aunque soy de origen Mexicano. Tengo la oportunidad de estudiar en este país y a pesar de que he conocido mucha gente de todo tipo, nadie sabe de mi gusto por las prendas femeninas, gusto que empezó hace muchos años. Prefiero guardar las apariencias y mantenerme fuera de los círculos sociales propios de estilos de vida poco comunes.

Gracias a este gran medio he comprado infinidad de ropa, zapatillas, accesorios y juguetitos con total privacidad y comodidad. Me visto de nena varias veces a la semana, en las noches o durante mi tiempo libre. Participo en varias comunidades virtuales especializadas en el tema, ahí es a donde conocí a Cristal, una chica travestí, radicada en mi ciudad y de raíces latinas. Después de algunos mails donde nos explicábamos ampliamente lo que buscamos decidimos conocernos. Yo tenia la inquietud de tener una relación con otra travestí y sabia que Cristal era la chica indicada para realizar mi fantasía. Ella es de closet, algo mayor que yo, tiene alrededor de cuarenta años, pero posee un cuerpo espectacular, muy educada y muy tranquila, al menos fuera de la intimidad porque en la alcoba se transforma en la más sexy y ardiente mujer. Hicimos una cita en un conocido y popular restaurante ubicado en la placita que se llena con los colores de México cada fin de semana. Esa tarde de sábado esperaba verla con ansia. Cuando llego contemple a un caballero en toda la extensión de la palabra, claro, ambos íbamos vestidos de “machitos” para no levantar controversias. Después de la comida me invito a su apartamento. Yo llevaba todo mi atuendo listo en una maleta dispuesta a tener un encuentro extraordinario. Al llegar inmediatamente comenzamos. Tome una ducha para estar limpia y relajada. Acordamos vestirnos por separado y luego reunirnos en la estancia. Salí desnudita de la ducha, comenzando a comportarme como una mujercita, estoy completamente depilada, tengo una breve cinturita y un culito redondo, firme y pequeñito. Me senté al borde de la cama y empecé a transformarme. Escogí un coordinado de brassiere y tanguita blancos, de encaje muy sensual, un liguero del mismo color, unas sexys medias naturales, blusa blanca, falda y zapatillas rosas. Me fascina caminar con tacones, moviendo el culo, coqueteando y sintiéndome mujer. Me maquille levemente, cepille mi cabello y ahí estaba, lista y caliente. Cuando baje al primer piso, que sorpresa encontrar a aquella dama tan regia. Cristal lucia espectacular, como toda una mujer de su edad y posición. Portaba un vestido negro, sumamente elegante, conservador pero muy ajustado, sandalias altísimas, accesorios, uñas esmaltadas, hombros y espalda desnuda, labios rojos y una peluca lacia que rayaba en la perfección.

Ya como mujeres nos servimos un par de copas, yo ya sentía ese calor, esa sensación previa al placer. Sin mas preámbulos nos besamos por primera vez en el sofá, nos tomamos de la mano y nos fuimos a la cama. Ahí si no hubo pudor. Nos unimos en un largo y profundo beso, apasionado, prohibido, acariciándonos por todos lados. Ella tomo un papel mas activo, empezó a desnudarme dejándome solo con la lencería blanca, la seda sobre mis piernas y las zapatillas rosadas; desabroché su vestido hasta que este cayo, no traía medias y pude percibir la suavidad de su pi más; sin hombres lo mejor es un juguetito. Me mostró un consolador doble, muy flexible, ansiaba tenerlo adentro. Colocadas con las nalgas de frente y con las piernas abiertas empezamos a gozar, nos lo metimos mientras nos movíamos como expertas, me sentía en el cielo. Después de un rato de placer anal, le pedí que me cogiera, que penetrara a su mujercita, deseaba sentir su duro pene; le hice una felacion hasta ponérselo como roca y me senté en ella, me tomo por la cintura, subiendo y bajando, me estaba rompiendo el ano, y mi verga moviéndose al compás de mis nalgas, que delicia. Seguí hasta que tuve un orgasmo por el culo sintiendo su lechita dentro de mí, después de eso me la mamo hasta que eyacule dentro de su boquita, devoro todo mi semen, le di un beso y quedamos satisfechas, al menos por el momento. Desde entonces Cristal y yo nos reunimos para jugar en la cama cada vez que podemos, nunca olvidare esa grandiosa primera vez. También me encanta cogermela, metersela hasta el fondo, vestirnos y gozar como dos putas.

 

Besitos a todos y todas.

La historia de Maria

Esta historia es real. Soy heterosexual, casado y llevo una vida de lo más normal y hasta aburrida, y lo que describiré a continuación sucedió hace un par de décadas cuando, por razones de mi profesión, me tocó vivir en cierta ciudad de los Estados Unidos. Mi trabajo marchaba de lo más bien, mis noches eran algo solitarias. Era soltero. Salí con algunas mujeres e hice el amor con varias sin llegar a sentirme suficientemente atraido como para establecer una relación más formal con alguna mujer.
Era la época del auge de servicios de sexo por teléfono. Las computadoras eran una novedad que apenas comenzaba, el ¨Web¨era practicamente desconocido y el porno en linea era inexistente. Experimenté con algunos servicios de sexo telefónico, cada vez con más atrevimiento. Las conversaciones consistían en declarar mi fantasía y actuarla. Era evidente que la persona al otro lado de la linea de hecho actuaba, lo que terminó por disgustarme.

Mi fantasía principal era vestirme de mujer. Siempre lo fué; comenzando en mi adolescencia lo hice con cierta frecuencia usando las prendas de las mujeres de la casa: mis hermanas y mi madre. Pero ésto es tema para otra ocasión. El hecho es que encontré un servicio de sexo telefónico de mi agrado y encontré a Alexa, la mujer que marcó una época en mi vida. Este es el relato.

Era mártes por la noche, hora de mi sesión semanal con Alexa. Marqué el número de teléfono, pedí hablar con ella y después de unos momentos escuché su reconfortante voz: Hola María, díme que has hecho. La puse al tanto de mis tareas de la semana pasada y aprobó con gusto. La primera vez que le dije que quería ser mujer lo tomo un poco a broma y seguimos el curso habitual de las conversaciones de sexo por teléfono. Poco a poco se dió cuenta de mis intenciones. Un día me preguntó, ¿en verdad quieres transformarte? Sí, le dije, qué tengo que hacer. Comenzamos por lo más superficial. Desde ahora eres María, dijo con seguridad en la voz. Rasúrate el cuerpo, las piernas. Consigue alguna ropa de mujer. Vístete.

Le pedí consejos detallados para cada paso. Así, me dijo cómo rasurarme, qué cremas y lociones usar para suavizar la piel, qué hacer con el vello de las manos, los brazos. Me pidió que le describiera mi cuerpo. Soy de estatura mediana, dije, cabello castaño, ojos verdes. Peso 68 kilogramos. Si en verdad quieres hacer esto, dijo, tienes que seguir mis instrucciones. Asintí y le mandé fotos de cuerpo entero, tal como me pidió, practicamente desnudo, sin vello corporal.

Alexa dijo después: Estás gordita, mi amor, tienes que bajar de peso. Por lo menos cinco kilos, de preferencia diez.
Me prohibió masturbarme por completo. Me ordenó hacer ejercicio y me ordenó leer solamente revistas para mujeres y hasta un libro de feminismo. Luego me dió permiso de masturbarme pero solamente después de ejercitar una hora varias veces por semana. Bajo su guía perdía yo peso y me familiarizaba cada vez más con revistas como Cosmopolitan, Allure, Elle y otras. En algún momento dijo que tenía que aprender a maquillarme. Describió con detalle el efecto deseado y me mandó a comprar cosméticos. Por correo recibí un recorte de revista con una foto detallando lo que Alexa había descrito. Seguí sus instrucciones lo mejor que pude. Tomé fotos después de cada intento de maquillarme. Eran fotos detalladas: acercamientos de los ojos, los labios. Después de recibir las fotos y revisarlas Alexa me dió más instrucciones: encuentra un lugar donde te depilen con cera. Luego, encuentra a una maquillista que te enseñe en persona.

Yo: ¿Cuándo me voy a vestir? Hasta ahora me has dicho que pierda peso, que me depile, que deje mi cabello crecer. Pero sigo aún sin vestirme.

Alexa: No vale la pena que te vistas si tu mente no piensa como María. Lee lo que las mujeres leen, piensa como ellas.

Hice una cita en un Spa. Dudé mucho antes de ir, finalmente me presenté y me hicieron pasar a un cubículo agradable donde una mujer de cierta edad me hizo desnudar y ponerme una bata. Me acostó en una mesa de doctor y sin más procedió a depilar todo mi cuerpo con cera. Al llegar a mi pubis no dudó en dejarme completamente liso. De ahí pasé al pedicure y manicure y, finalmente, mi primera lección de maquillaje. Sentado enfrente del espejo ví mi cara transformada en la de una atractiva mujer treintañera. Absorbí las instrucciones de la maquillista al máximo. Al terminar me preguntó si su trabajo era de mi agrado. Por supuesto, dije, pero el pelo no va. Sacó una peluca oscura, el cabello me llegaba a los hombros, me admiré en el espejo por lo que pareció una eternidad. De alguna manera manejé de regreso a casa con todo y maquillaje sin llamar la atención de nadie. Ya en casa me puse una peluca que tenía y tomé fotos que mandé a Alexa a la primera oportunidad. El martes conversamos.
Alexa: querida, te ves linda pero no te queda ese cabello. Con todo, quiero que te maquilles tú sola y quiero que te vistas.
Sus instrucciones fueron comprar ciertas prendas en esas cadenas de tiendas de ropa de mujer. La ropa interior era de Victoria Secret. Compré algunos brassieres, pantys y ligueros. Medias de nylon y pantimedias. En otras tiendas compré una minifalda negra de cuero y algunas blusas. Conseguí una falda larga floreada. Me encantan los zapatos de tacón y compré en varios colores.
Las instrucciones de Alexa eran precisas. Si te vistes te tienes que maquillar primero. Usarás medias todo el tiempo. Con faldas largas usas liguero y medias. Con faldas cortas pantimedias. Las medias deberán ser siempre de color: oscuro o claro, pero nunca transparente color carne. No te permito vestirte sin medias hasta que no broncees tu cuerpo a mi gusto.

Me obligó a vestirme por lo menos una vez por semana. Mandé fotos. Le agradó mi perdida de peso y el hecho de que pudiera usar prendas femeninas de talla más juvenil. Me obligó a ir a tiendas convencionales a comprar mi ropa. Pasé momentos vergonzosos y excitantes comprando mis vestidos. En una ocasión le pedí a la empleada que me dejara probar algunas prendas y sin más me pasó al vestidor. Después de cada una de estas salidas (de compras) deseaba llegar a casa a masturbarme pero antes, según las instrucciones de Alexa, tenía que hacer una hora de ejercicio.

Me gustaba el paso de mi transformación. Me gustaba ver a María en el espejo, el efecto total era bastante convincente. Me gustaban mis piernas enfundadas en medias y con tacones altos. Sin embargo, Alexa me dijo que aún me veía, y sonaba, como un hombre vestido de mujer. Me instigó a bajar más de peso. Me obligó a entrenar mi voz y me dió instrucciones de cómo arreglarme el peinado sin usar peluca. Tomé clases de voz con una especialista a quien le dije, sin miramientos, que mi intención era pasar por mujer. En el Spa me hicieron un permanente seguido por un corte de pelo de acuerdo a las instrucciones de Alexa. Lo genial del corte de pelo era que funcionaba para ambos sexos, dependiendo de cómo se peinaba. A estas alturas mis instrucciones eran vestirme todas las noches después del trabajo, y todo el fin de semana. La rutina de vestirme me tomaba por lo menos una hora. Luego, cenaba sola en casa, me sentaba a ver televisión y, finalmente, si había hecho ejercicio me podía masturbar, siempre vestida.

Comencé a salir con Sally, una mujer divorciada, de lo que eventualmente se enteró Alexa. Me preguntó si mi novia conocía a María. Por supuesto que no, le dije. Sin sorprenderme, Alexa ordenó que Sally conociera a María. Pasaron un par de semanas sin atreverme con Sally. Ella era una persona muy correcta y tendiendo a lo tradicional. Para entonces mi vello corporal había crecido de nuevo y Sally y yo haciamos el amor como cualquier otro par de amantes sin que ella sospechara de María. Un día le dije, tengo una fantasía que es vestirme de mujer y hacerte el amor. Sally lo tomó un poco en broma. Le describí lo que iba a hacer: me voy a depilar el cuerpo, me vestiré de mujer y vendré a tu casa.

La noche del sábado Sally abrió la puerta de su casa para ver enfrente de sí a una mujer de unos treinta años en falda negra, blusa blanca, medias oscuras y tacones altos.

Yo: Hola Sally, llamame María. Ella: te ves como mujer… Yo: ¿te gusto? Ella: no lo sé. Platicamos y tomamos un café. Me miraba un tanto desoncertada pero divertida a la vez, sin saber qué esperar. Admiró mi atuendo, el maquillaje, las uñas largas y pintadas. Luego dijo, me gustas así, es más fácil hablar contigo. Me puse de pié y le ayudé a levantarse. La acerqué. Sally se arreglaba muy bien y esta noche tenía puesto un lindo vestido azul, medias y tacones. Eramos dos mujeres elegantes una frente a la otra, los cuerpos muy cerca. Nos besamos. Mi primer beso como mujer, su primer beso a una mujer. Nos besamos largamente. A Sally le gustó el sabor de mi lapiz labial. Me tocaba el cuerpo, me manoseó los pechos, mis nalgas. Sentadas ahora me tocó las piernas suavemente, las medias, el liguero. Nos excitamos, yo por estar finalmente con una mujer, como mujer. Ella… no lo sé pero me tocó por todos lados, metió sus delicadas manos bajo mi falda y jugó con mi verga y pubis depilado, exploró cada parte de mi atuendo con sus manos, su lengua y sus labios. Se hincó frente a mí, yo sentada en el sillón, y tomó mi verga en sus manos. Me chupó excitandose cada vez más. Se levantó la falda por encima de las caderas y se encaramó en el sillón montandome, guiando mi verga dentro de ella. Eramos dos mujeres perfectamente arregladas, maquilladas, en ropa interior de encaje, ligueros, medias y tacones bajo elegantes vestidos cojiendo como nunca, la verga de Maria dentro de Sally penetrandola como ningún hombre lo había hecho antes, con feminidad. Me voy a venir, dije yo excitada. ¡Vente puta!, dijo Sally, sorprendiendome y excitandome más. ¡Vente dentro de mi, puta! ¡Eres mi puta!

Nos venimos las dos, muchas veces. Regresé a casa y dormí como María, en camisón de encaje. La semana siguiente en mi sesión con Alexa le conté lo sucedido. Alexa aprobó pero al fín dijo: si de veras quieres ser mujer esto no es suficiente.

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Sus comentarios son bienvenidos. Si les gusta esta historia continuaré, que aún hay mucho más.

Aquella mujer

Serian sobre las seis de la tarde, pues ya se habia marchado la empleada que tengo trabajando conmigo, pocos minutos despues oi tocar al timbre de la oficina, al asomarme a ver quien era pude ver a una mujer rubia, le abri y la invite a pasar, me pidio que le diera un presupuesto por encargarme de sus asuntos
Era rubia ojos verdes y bien formada, tenia unos pechos no muy grandes pero firmes, no llevaba sujetador y se adivinaban unos pezones pequeños y prietos, yo no dejaba de mirar, ella debio de darse cuenta, y se subio la falda dejando ver sus muslos
Empezamos a hablar sobre el trabajo a realizar y cuanto podria costarle, terminamos de hablar y me levante a coger unos documentos para hacerle un presupuesto mas detalladado del trabajo a realizar y del coste que iba a tener, tenia el pene en ereccion, se me habia levantado mirando los pechos de ella, se dio cuenta del hecho, y empezo a insinuarse, me preguntaba:
?te pongo caliente?
Me quede mudo sin saber que responder, entonces ella empezo a desabrocharse la camisa azul que llevaba, me invito a cerrar las cortinas cosa que diligentemente hice, una vez cerradas las cortinas, se quito la camisa, y empezo a masajearse los pechos, invitandome a que lo hiciera yo, se levanto y se quito la falda, ya no me podia aguantar mas asi que me levante de la silla y me acerque a ella y empece a besarle en el cuello y sobre los hombros al tiempo que le acariciaba sus pechos, ella desabrocho mi pantalon y saco mi polla metiendosela en la boca, a los pocos minutos estabamos los dos desnudos, ella no se habia querido quitar las bragas, estaba tan excitado que cuando se las quito no me di cuenta
Aquella mujer tenia un enorme aparato un pene de mas de 20 centimetros, grueso y completamente erecto, me invito a sentarme y a que se lo comiera, proteste pero no me sirvio de nada, aquella cosa empezo a entrar y salir de mi boca con movimientos ritmicos..
La pare en seco y empece a pasar mi lengua por su glande, aquello la excitaba cada vez mas, antes de que pudiera pensar en cual seria su proxima maniobra, me coloco boca abajo sobre la mesa, y empezo a lubricarme el culo con saliva y me introdujo un par de dedos, protestaba me quejaba pero ella seguia a lo suyo, cuando considero que tenia el culo dilatado me clavo aquella cosa enorme, la dejo dentro un par de minutos dentro y entonces empezo a bombear, primero suavemente, y luego con mas intensidad
Aquella cosa entraba y salia de mi culo y yo no protestaba sentia su trozo de carne dentro de mi, estuvo un buen rato asi, al cabo de diez minutos de meterla y sacarla de mi ano, la dejo dentro, proteste por que no seguia, pero de golpe senti como un liquido espeso y caliente, caia en mi recto, se habia corrido, la saco y me la acerco a la boca para que se la limpiara cosa que hice

El novio de mi hermana es travesti

Decidí no contestar ni tocar otra vez, así que se estaba depilando, y además estaba el afeminado de su novio, he decir que me caía mal que mi hermana tuviera novio, con solo imaginarme que este tipo la manoseara… y de pronto se me ocurrió una idea, le fastidiaría un rato mientras mi hermana salía de la regadera, me la iba a pasar de pelicula, porque cuando se trata de depilarse las piernas mi hermana por lo menos se lleva una hora y media o dos, así que…

Dónde se encontrara ese Fermín, de seguro estará en el cuarto de Mónica, decidí sorprenderlo, pero por más que trataba de girar la perilla, no podía girarla, traje una tarjeta de mi mochila y volví a intentarlo, pero despacio y cautelosamente, ya que quería sorprenderlo… No sé si fue el o yo, o ambos los sorprendidos, les describo la escena:

Yo un chico con cuerpo atlético y en trusa observando a través de la puerta a un chico de 18 años delgado, tez blanca, vestido con la ropa interior de mi hermana, maquillado como una nena y además posando en el espejo… ahora que lo veo bien, se veía divina!!

Fermín o como se llamaba a si mismo: Samanta, empezó por contornearse de un lado a otro realizando gestos por demás femeninos, poses por demás sugerentes y provocativas semejantes a cualquier modelo de pasarela que se jacte de respeto a nivel internacional, además lo que me dejo sorprendido, si aun se podía más, era que empezaba a cachondearse ella misma lambía el dedo corazón como si se tratase de un pene, lo succionaba salvajemente… y en eso un falso recargón por mi parte, y se abrió la puerta

Imagínense esto: Yo en trusa con mi miembro a más no poder, y un chico vestido de nena con un dedo metido en la boca

-Pero qué significa esto Fermín, dije estupefacto.
El no se movía, trataba de cubrir con sus delicadas y femeninas manos su cuerpo hermoso y curvilíneo, trataba de proteger su cuerpo de mi mirada lujuriosa…
El solo alcanzo a decir:

-Por favor no se lo digas a nadie.

Yo no se que pasaba por mi mente pero la imagen de Fermín vestido de niña, y la idea de que era Fermín era un travestí, me puso súper cachondo, y creo que él lo noto, ya que en mi trusa se notaba mi enorme erección, la cual no podía ocultar… Y al parecer a Fermín no le desagradaba lo que veía…

-No te preocupes, de hecho me gustas como te ves… pero dime, porqué lo haces.

-Lo hago por que me siento toda una mujercita, y tú hermana me esta ayudando a mi transformación femenina, pero para ocultar las apariencias decimos que somos novios.

Yo no me imaginaba que Fermín era un travestí, siempre había notado algo femenino en él, pero nunca imagine que tanto era su instinto femenino, además mi hermana era su cómplice… cavilaba todo esto mientras Fermín ya se había acercado y empezaba a sopesar con sus pequeñas manos mi miembro.

-Sabes?, quisiera probarte.

Y acto seguido se hincó y extrajo mi mástil en un santiamén, lo observo detenidamente, lo olfateo, lo degusto a placer, se deleitaba jugando con mi macana mientras que yo no podía mantenerme por más tiempo de pie, y en un santiamén lo sujete fuertemente de la cabeza y empecé a eyacular dentro de su boca. Mi excitación apenas empezaba a tomar rienda, me levante, cargue a Samanta y la recosté en la cama de mi hermana, empecé por recorrer lentamente sus pies con mi lengua, desde el talón hasta el dedo meñique, después seguí con sus piernas, hasta llegar a su entrepierna en donde la gire y empecé a lubricar su lindo trasero… mientras realizaba todo esto Samanta no había comentado nada, hasta que escupió de su boca toda mi eyaculación y la deposito en sus manos para después usarla como lubricante anal, se lo embadurno frenéticamente mientras que con la otra mano libre hacia lo mismo con mi verga, una vez hecho esto la penetre lenta y pausadamente, el ritmo iba en aumento hasta que una vez más descargue mi néctar en sus entrañas. Caí pesadamente sobre su cuerpecito, y unos aplausos me levantaron de mi letargo, como si se tratase de latigazos ejecutados por un sorpresivo verdugo.

-Bravo!!, Bravo Samanta!! Has dejado de ser virgen, y que mejor hombre que mi hermano.
Samanta se incorporo sonriente a darle un abrazo a mi hermana, mientras que yo no sabía como actuar.
-Vamos Demian, no es para que te avergüences, de hecho, Samanta y yo, estábamos buscando la forma de convencerte para que “le hicieras el favor”
-Nos es que me avergüence ni mucho menos, sino que estoy pensativo en otra cosa…
-En qué.
-Creo que estoy enamorado de Samanta.